Viajar por Nueva Zelanda: Día 11, 12, 13 y 14 – Kiwi Exp. Lago Tekapo & Christchurch

Una pregunta suele aparecer cada vez que estoy en viaje: ¿Encontraré algún día un lugar en el que quiera quedarme por el resto de mi vida? ¿Un lugar donde pueda dejar crecer mis raíces y llamar hogar? Puede que aún no lo haya encontrado, pero definitivamente sé que debe tener un lago cerca.

Lago Tekapo

Lago Tekapo

Lake Tekapo

El lago Tekapo era nuestra próxima parada, y aunque éramos viejos conocidos, aún no había tenido el placer de quedarme a dormir a sus orillas. Al llegar muchos pensarán que aquel espejo de agua es el principal responsable de detenernos en nuestra escalada al norte, y sin embargo existe una razón bastante peculiar y curiosa que deja al lago en segundo puesto. ¿Me creerían si les digo que existe una Reserva protegida en la cuál no podemos caminar? ¿Incluso oler o tocar? ¿Un espacio tan vasto y extenso que solo la oscuridad de la noche puede revelar? El verdadero tesoro de Tekapo se encuentra en el cielo. En el año 2012 se decidió proteger un espacio tan impensado y lejano que este se convirtió en uno de los primeros de su especie: la oscura noche y sus estrellas. Fue así como se creó la Dark Sky & Starlight Reserve.

Necesito practicar más fotografía nocturna, pero es lo que hay! :D

Necesito practicar más fotografía nocturna, pero es lo que hay! 😀

La ciudad se adaptó para producir la mínima cantidad de contaminación lumínica y nos regala, siempre que el clima y las nubes acompañen, un show extraterrestre con la simple acción de mirar hacia arriba. Un espectáculo que nos dejará la certeza de no podemos ser los únicos.

En la cima del Mt. John

En la cima del Mt. John

Christchurch

A la mañana siguiente regresamos a nuestro punto de partida, completando así, la vuelta completa a la isla sur. Christchurch, a pesar de mi primera impresión, supo ser mi casa por más de 5 meses. Conocida como la ciudad de los jardines, parte del encanto de la urbe más grande de la isla sur se perdió con el terremoto que la azotó el 22 de febrero de 2011, produciendo heridas que siguen abiertas hasta hoy en día. Aún así guardaba un as bajo la manga que lograría sorprenderme.

Graffitis en Christchurch

Graffitis en Christchurch

Catedral del Christchurch

Catedral del Christchurch

El Orana WildLife es una reserva que cobija animales de África y Oceanía en mayor medida. Rinocerontes, jirafas, leones, tigres, springboks, demonios de Tasmania y hasta el famoso Kiwi, emblema nacional de Nueva Zelanda. Aunque no soy muy fanático de ver seres vivos encerrados para la recreación visual de otros, mi madre me convenció diciéndome “En este lugar te llevan a recorrer el hábitat de los leones, por sos vos el que está dentro de la jaula”. Me pareció interesante aquel giro en la ecuación y afortunadamente decidí darle una oportunidad.

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Éramos unos 20 dentro de la jaula. Esta tambaleaba producto de los desniveles en el suelo. Los leones, sabiendo que se aproximaba su snack diario, no tardaron en rodearnos. El camión se detuvo y uno de ellos saltó al techo de la jaula. Gigante, majestuoso, impaciente se paseaba de un lado al otro. Cuando nuestras miradas se cruzaban el mundo a mi alrededor parecía desaparecer. Éramos él y yo. El depredador más grande de este mundo y el Rey de la Selva. No sabía qué sentir, solo miraba estupefacto y me maravillaba. Cuando terminó la travesía, nos miramos todos, la vuelta en montaña rusa había llegado a su fin. Mi madre me miró con ojos brillosos, su corazón aún latía fuerte, y me dijo “Cuando los ojos ven cosas nuevas, el corazón siente distinto”.

Cuando el corazón siente, nos hace sentir vivos. ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste vivo?

Había llegado el momento de abandonar la isla sur, cruzar el estrecho de Cook y visitar la capital de la tierra media. Próximas paradas: Wellington y Taupo.

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