Kaiteriteri

Viajar por Nueva Zelanda: Kiwi Exp. – Día 2 y 3 Kaiteriteri & Parque Nacional Abel Tasman

La vida está hecha de momentos. Momentos que fueron, momentos que son y momentos que serán. Nos marcan, nos definen, nos forman. Dejan una cicatriz imborrable. Cada uno de ellos es único e irrepetible porque no importa lo que hagamos, jamás podremos volver a vivenciarlos, no al menos, de la misma manera. ¿Recordamos cada instante de nuestras vidas? ¿Qué hicimos cada mes del año pasado? ¿Qué hicimos la semana pasada? ¿O acaso ayer? La vida es un serie de televisión, de esas que seguimos semana a semana. Hay capítulos que quedarán por siempre grabados en nuestra mente. Nuestro primer beso, la primera vacaciones con amigos, el último día en la Universidad. Y capítulos de relleno, de los que nos quedan vagos recuerdos. Viajar hace que los momentos pesen, hace que el tiempo valga y que recordemos exactamente dónde, cómo y con quién estábamos en el instante que los vivimos. Recordar es desempolvar una huella y admirarla tal y como fue. Eso es lo que significa para mi este mes en Nueva Zelanda, una fuerte pisada dentro de esta gigante experiencia.

Kaiteriteri

Kaiteriteri

Kaiteriteri

Kaiteriteri

Llegábamos a Kaiteriteri después de estar sentados más de 8 horas. El bus dio el último giro y creí transportarme a otro mundo. Nada de lo que había visto en estos 6 meses guardaba semejanza alguna. Una playa de arena dorada, islas en forma de pináculo emergían dentro del mar como guardianes de la bahía y un atardecer anaranjado completaba la pintura. Dejamos nuestras cosas en el hostel y nos fuimos a dar nuestra primera caminata. Si viviera en un lugar así no podría irme a dormir sin antes compartir mis pensamientos con el mar. ¿Será que solo él puede entenderme? ¿Será el sonido de sus olas que invitan a confesarnos? A veces siento que mis ideas vuelan desorientadas y solo el mar es capaz de entender el idioma que hablan. Yo le cuento y él me escucha pacientemente.

Kaiteriteri

Kaiteriteri

A la mañana siguiente un “taxi acuático” nos esperaba para llevarnos al Parque Nacional Abel Tasman, el más pequeño dentro de Nueva Zelanda y cuyo nombre hace honor al primer europeo en avistar las islas. Según la historia oficial al acercarse a las costas con sus navíos Tasman visualizó a la población indígena, los maoríes, y a modo de saludo hizo detonar sus cañones y mosquetes. Imagínense que para los maoríes, en cuya cultura presentarse en son de paz significa depositar una hoja en el suelo, manteniendo contacto visual hasta que ésta se levante, aquel estruendo no fue del todo bien recibido y provocó su reacción. El saldo: varios europeos que no volverían a sus casas y el mote de “Bahía de la Masacre”, nombre que por razones pura y exclusivamente turísticas cambió a “Bahía Dorada” con el correr de los años.

Abel Tasman

Abel Tasman

Split Apple - Abel Tasman

Split Apple – Abel Tasman

Una vez dentro iniciamos una caminata de más de 10 kilómetros que nos llevó cerca de 5 horas completar. Transitar aquel trayecto fue redescubrir una gama de colores que sorprenden a cada paso y nos invitan a detenernos para poder admirarlos con detenimiento. El agua con sus tonalidades de azul, la arena va desde el dorado hasta el blanco, y la vegetación que parece cambiar de forma y color tan rápido que nuestros ojos parecen jugarnos una mala pasada. Quizás lo que más me llamó la atención fue la cantidad de helechos plateados a lo largo del camino. Un símbolo nacional en Nueva Zelanda con el cual todavía no me había encontrado, y que sorprende al verlo mutar de color, de verde a marrón y de marrón plateado.

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Otro día llegaba a su fin, un día menos de este viaje, un día más para el baúl de momentos. Había llegado el momento de cruzar las montañas y recorrer la costa oeste de la isla sur. Próximos destinos: Westport, Lago Mahanapuna y el Glaciar Franz Josef.

Comments

  1. Que fantástica y bella descripción, viaje con ustedes….!!!!

  2. muchas gracias, porque de esta manera.. no solo conocemos, sino, tenemos una visión, más privada, más íntima de un viajero, gracias y suerte !

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