Al viajar, un idioma universal

Cuando Favio le acercó el boceto a Giselle, no resultó extraño reconocer que ambos tenían una concepción muy parecida de lo que significa viajar para ellos. Según el diccionario, sonreír es el “gesto de curvar suavemente la boca, que indica generalmente alegría, agrado o placer”. Pero no nos es suficiente. No se trata de un mero gesto. Por supuesto que no.

El idioma de Favio

Mientras Favio viaja (y más si lo hace solo) le gusta mirar a la gente en cada lugar donde se encuentra parado: en la calle, el metro, un restaurant. Le da curiosidad cómo interactúan las personas, e imagina supuestos diálogos, pensamientos y acontecimientos que estas viven, aún cuando no los escucha (menos si es un lengua poco conocido por él). Pero, si en medio de la gesticulación, aparece la sonrisa, no hace falta traductor alguno. Sonreír es parte de un idioma universal, en eso estamos todos de acuerdo. Es como firmar en el aire para pedir la cuenta. No importa en el lugar del mundo donde estemos, si firmas el aire, el camarero te traerá un ticket, o una lapicera, a lo sumo. Una sonrisa es tu pasaje de entrada a cualquier parte del mundo, a cualquier persona, a cualquier animal, no importa raza, religión, cultura o idioma, junto a ella comenzarás siempre con el pie indicado.

Sonrisa en el Coliseo

Sonrisa en el Coliseo

El idioma de Giselle

Para Giselle, es distinto. Ella suele ir por el planeta regalando muecas de alegría porque para ella la felicidad está en trazar caminos que sean distintos a los que hay cerca de casa. Las entiende como algo más que la expresión de cuerpo. Las estudió como “comunicación no verbal”, pero las obsequia al aire como chispas de energía que alguien puede necesitar para estar mejor. Y las sabe universales por la misma razón que Favio entiende cuando recuerda a los chiquitos que la ametrallaban a carcajadas en aquella plaza. No importa qué juego, conversación o situación sea, las sonrisas descontextualizan todo y todos, y generan ese halo de satisfacción y liviandad en el aire, y cualquier es capaz de captarlas y absorberlas para bien.

Sonrisas en Perú

Sonrisas en Perú

A veces, hasta se ridiculiza al pensarla no sincera. No se puede falsificar una sonrisa. Para aquellos que trabajan en la hotelería, sonreír es parte de la rutina diaria. Por eso sabemos mejor que nadie que cuando uno está feliz y se siente a gusto con lo que le toca hacer, la sonrisa nace naturalmente. Y se nota si se fuerza.

Por eso sentimos que esta propuesta va más allá de que compren un pasaje a las islas griegas, sepan que lugares visitar en Londres o hagan un crucero por el caribe. Esta vez quisimos sonreírles desde nuestras palabras e invitarlos a que continúen el ejercicio viajando, como lo hacemos nosotros. Vayan donde vayan, la idea es que se encuentren plenos con ustedes mismos y puedan desentonar con el mundo sonriendo. Como eligió cada uno de nosotros, Giselle y Favio, que, a 1200 kms de distancia, hemos optado por juntar nuestras ganas de escribir sobre aquello que nos hace orgullosos de estar vivos: viajar y sonreír.

Comments

    1. Author

      Ya tendrás una de mis mejores sonrisas cuando vuelva a viajar dentro de 3 meses y medio!!! =)

      Suerte y buenas vibras!!

      Favio

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