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El Tren del Terror

En lo que a trenes respecta debo decir que tengo vasta experiencia viajando en ellos por toda Europa. Siempre fueron y serán mi primera opción para moverme de una ciudad a la otra, ya que suelen ser cómodos, muy seguros y se puede ir disfrutando de la belleza del paisaje.

Pero obviamente si uno viaja tanto se encontrará con la excepción a la regla. Y dicho y hecho, he aquí la historia de uno de esos trenes que hacen la excepción. Aquel que nos llevarían desde Budapest hasta Estambul, pasando por la capital de Bulgaria.

Ya sabíamos mientras planeábamos el viaje relajados en casa,  junto con mi ex novia, que pasar en primer lugar 14 horas y en segundo lugar 12 arriba de un tren no iba a ser tarea fácil, pero realmente el presupuesto no nos daba para otro aéreo.

Esta es la historia del primero de esos trenes que nos llevaría desde Budapest hasta Sofía. El mismo partía a las 21 horas y llegaría a las 12 del mediodía a nuestro destino. Decidimos sacar dos literas, para pasar la noche, en un camarote que tenia cuatro, con la esperanza que esas dos literas sobrantes no encontrasen dueño. Inmediatamente luego de ver el precio de la litera (12 euros cada una), ambos dos llegamos a la conclusión que este no sería un viaje en un camarote 5 estrellas. Nuestro deseo, que era poder de viajar solos y tranquilos, se habría hecho realidad si no fuera por el guarda del tren, tan cordial y proactivo, que decidió llenar equitativamente los camarotes así estábamos todos mas “cómodos“.

Con mi ex nos mirábamos pensando a quien mandarían a nuestro camarote. Podría ser otra pareja recorriendo Europa de la misma manera que nosotros, podríamos compartir historias y llegar a ser buenos amigos o quizás dos búlgaras volviendo a su casa luego de unas merecidas vacaciones en Europa del Este. Pero el destino no está siempre para satisfacer los deseos de uno. Es aquí donde nuestra suerte se termina, en el momento que entra nuestro nuevo compañero de “cuarto”. Un serbio con cara de asesino serial, pero no de esos asesinos seriales que matan prostitutas o niños, a escondidas, sino uno de esos que destripan a mochileros en un tren nocturno y, que encima, hace el trayecto Budapest-Sofía.

Comienza la noche en “El Tren del Terror”

Entró al camarote y pronuncio, creo yo, la única palabra en ingles que sabia ¨Hello¨. Desde que entró al cuarto cada movimiento que hacia era observado microscópicamente por mis pupilas. (La litera del serbio se encontraba justo encima de la de mi ex, por lo tanto yo solo tenía acceso a todos sus movimientos). No podía cerrar los ojos imaginando las cosas que nos podían llegar a pasar.

Cada media hora el serbio salía del cuarto a tomar de una petaca de vodka puro y yo pensaba “Este está juntando coraje para matarnos”. En mi cabeza la película de terror ya estaba en marcha. Cada vez que salía a tomar un poco de aire, lo veía o fumando, hablando por celular en un idioma inentendible o hablando con el guarda (Seguramente entre los dos se habían complotado para llevar a cabo la matanza).

Ya entrada la noche, mis pobres ojos no pudieron mantenerse despierto y sucumbieron al mundo de los sueños. Al despertar al día siguiente, lo primero que atine a hacer fue corroborar que mis cuatro extremidades todavía permanecían en el lugar de siempre y por suerte así fue.

Llegamos a Sofía, nos despedimos de nuestro compañero de viaje y bajamos del tren. La película de terror había concluido. Habíamos pasado la noche mas larga de nuestras vidas, pero seguíamos vivos para contarla.

De esta experiencia saque dos conclusiones muy claras. Primera y principal, uno cuando viaja debe perder el prejuicio por la gente, siempre puede viajar precavidamente, pero tampoco se debe exagerar. Y la segunda, tengo que dejar de ver películas de terror del tipo Hostel antes de cada viaje.

Para seguir leyendo la historia posterior a ésta, no dejen de hacer click en el siguiente link: “El tren del terror: Reloaded

Comments

  1. Ya te le decía yo, no mas películas de terrorrrrrrr ajajajajaj !!! TKM La Momia!!!!

  2. JAJAJAJAJAAAAAAAJAJAJAJJAJAAJJAJAJAAJJAJAA Qué risa la película que te hiciste, pobre tipo che!!!

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