¿Los sueños pesan? El día que tuve 90 sueños en mis manos

20 de Septiembre. Hacía horas había vuelto de suelo Peruano y mi inquieta cabeza ya empezaba a orquestar la próxima gran aventura. Recuerdo que, en el tren de Cusco a Aguas Calientes, le confesé a mi madre que esto era lo que quería hacer de por vida. Quería viajar, quería asombrarme constantemente, quería caminar el mundo hasta que se me gasten las suelas de los zapatos, parar a comprar nuevos, y seguir. Aquellos días terminarían de moldear al yo viajero. No hubo necesidad de que palabra alguna saliera de su boca. Su mirada cómplice era la hablaba por ella. No solo había aceptado mi partida, sino que me había enseñado a abrir mis alas y volar alto, tan alto, que podría mirar a los sueños cara a cara.

Tren de Cusco a Aguas Calientes

Tren de Cusco a Aguas Calientes

Hablé con Juan una y otra vez durante el viaje, reflotando viejos itinerarios pendientes que guardaba de manera ansiosa para 2014. Octubre en Europa, y luego el Sudeste Asiático, un plan que, de un arrebato, mutaría a Nueva Zelanda-Sudeste-Europa-El Mundo. Me tomó una mañana prepararme mentalmente para lo que otros venían pensando hacía meses. Confiado, decidido y con fe, como se debe encarar cada desafío, me senté delante de la computadora, y desechando cualquier futuro alternativo, saque mi visa a la tierra media.

El siguiente paso obligado era volver a Buenos Aires para hacerme los estudios que terminasen de aprobar mi pedido. Nos empezamos a sumar a diferentes grupos de Facebook, con gente que estaba en la misma situación. No queríamos pagar los 700 pesos que nos saldría enviarlos por nuestra cuenta, así que empezamos a reclutar soñadores. El mensaje decía algo así:

Estimados, mi amigo Favio y yo estaremos mandando los exámenes el próximo jueves, a los que quieran sumarse, los esperamos en el Starbucks del Alto Palermo a las 19 horas. Saludos

De a poco empezaron a aparecer. Nos alegramos al ver como el precio del envío iba disminuyendo sustancialmente a medida que más gente se sumaba. Cuando habíamos llegado a 15, agarré mi mochila y me subí en el primer avión que salía a la ciudad de la furia. Al momento de llegar, y para mi sorpresa, la cuenta ya iba por los 25. Dejé de mirar, ya éramos más que suficientes.

La comunidad del sobre

Aquel jueves fui uno de los primeros en llegar, en el café ya se encontraba Miguel que, con su remera negra de los All Blacks, me hizo saber que era el primero. Al rato llegó Juan, y para hacer tiempo nos fuimos adentro a comprar unos Lattes (como se los llama a los cafés con leche hoy en día =S). Estabamos contentos, felices – “No puedo creer que nos vayamos a Nueva Zelanda, es un sueño, y a parte juntamos como 25 personas para mandar los sobres, no nos va a salir nada” “¿Qué 25?” – responde Juan – “Ya somos casi 50, es más, nos separamos en colores para organizarnos mejor”. Cuando salimos, Lattes en mano, el panorama era otro. Unas 20 personas, gritando, emocionadas, se abrazaban con gente que hacía segundos atrás habían sido completos extraños. Parecía que nos íbamos de viaje de egresados.

Al llegar a los 30, el policía, mirando ya desconfiadamente nuestro accionar, se nos acercó, y nos dijo que debíamos movernos, echándonos de la manera más cordial posible. No podía haber tanta gente junta, y menos, no consumiendo nada. Fue en ese momento cuando Juan se calzó por primera vez el buzo de coordinador de viaje, y lo seguimos todos al frente.

Faltaban 15 para las 7, y los sobres seguían apareciendo. El primer conteo dio 50, el segundo 65, y así se seguían sumando sucesivamente. El grupo crecía en cantidad, tanto, que ya escapaba a cualquier organización previa posible. Mensajes de texto de gente que estaba llegando, otros que se había enterado a último momento. Decidimos esperar hasta las 20.30, ya que DHL cerraría media hora más tarde.

El momento de la verdad había llegado. Juan fue pasandome los sobres, cargados de sueños, uno por uno, mientras los contabilizábamos. El resultado final fue un rotundo, y sorpresivo, 93. Piensen que los argentinos disponemos de solo 1000 visas por año, y allí en mis manos, se encontraba el 10% de todas ellas.

¿Los sueños pesan?

Vamos” – dije y todo el mundo empezó a caminar detrás mío. Me sentía Frodo, el portador de los sobres, con una extensa comunidad de viajeros que me protegía. Todos sus ojos posados en mí, mientras caminaba por Santa Fe, hacia su destino. Podríamos decir que la oficina de correo sería el Mount Doom de nuestro “anillo”.

Llegamos a DHL, y nos encontramos con otro pequeño grupo de 6 haciendo lo mismo. No podían creer la cantidad de personas que habíamos juntado. 2 o 3 agentes de seguridad aparecieron a nuestra llegada, pensando quizás, que iríamos a saquear el shopping. No era mala idea considerando la muchedumbre que eramos.

Finalmente la balanza marcó casi 6 kilos. 6 kilos de sueños, ilusiones, de expectativas, de un pasaporte hacia una nueva vida. Un momento soñado, ansiado por años por muchos de los que nos encontrábamos allí. Los $700 por cabeza, terminaron siendo $28. Juntamos $30 cada uno, y con lo que sobró, nos fuimos a tomar unas birras a la vuelta. Ya estaba, habíamos cumplido, ahora solo restaba esperar.

Mira cara de sorpresa-felicidad lo dice todo

Mira cara de sorpresa-felicidad lo dice todo

Comments

  1. Animal de la sintaxis, de la redacción! Va a ser un placer ser tu compañero de ruta, mi bro!
    Gracias por nombrarme jaja, fue muy gracioso escuchar el “nananananana lideeeer” que hasta hoy me acompaña como “apodo” y feliz lo defiendo!!
    Bro, falta NADA! No contemos los dias q faltan para empezar el viaje, contemos las horas que vamos a vivir recorriendo el mundo!

    1. Author

      Broooooo!!! .. una genialidad que hagamos este viaje juntos!!!! Estoy seguro de que va a ser la mejor experiencia de nuestras vidas!!! =)

      Saludos hermano!!!

      Favio

  2. Sin ninguna duda va a ser el mejor viaje de sus vidas,les deseo de todo corazón al grupo entero,puedan disfrutar de esta experiencia maravillosa y sean super felices!!!!
    Realmente me enorgullecen!!!!!!
    Tere, mamá de Juan.

    1. Author

      Gracias Tereeee!! una idolaaaaaa … Gracias por prestarme unos años a su hijo para que me acompañe!!!!

      Un saludo enormeeee!! =) =) =)

      Favio

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