Singapur, un buffet Asiático

Singapur fue nuestra puerta de entrada al sudeste asiático continental. Un país-ciudad, que aunque ubicado el puesto 191 en territorio total, ocupa uno de los más alto en PBI per cápita. “Asia para principiantes”, como muchos la llaman, tiene los condimentos justos para que empieces a salpicarte de este tsunami asiático, con una pizca de organización europea.

Singapur de noche

Singapur de noche

Singapur

La ciudad del león, como es conocida, ofrece un abanico de costumbres, etnias, religiones y gastronomías. Foráneos provenientes de países como China, India, Japón, Malasia e Indonesia convergen en este pequeño territorio en busca de “una vida mejor” dando como resultado un crisol de razas cuyo mejor ejemplo observaremos en el barrio de Chinatown, donde encontraremos a no más de 4 cuadras de diferencia, un Templo Hindú, uno Budista y una Mezquita Musulmana.

Caminando por el barrio Chino

Caminando por el barrio Chino

Templo del Diente de Buda

Templo del Diente de Buda

Templo del Diente de Buda

Templo del Diente de Buda

Templo del Diente de Buda

Templo del Diente de Buda

Asociada con el modernismo arquitectónico, edificios cuyas cúspides rozan las nubes y jardines futuristas, Singapur también esconde una cara que no encontraremos en los folletos turísticos pero que vale la pena descubrir. Little India es un excelente ejemplo de cotidianeidad singapurense. Caminar sus calles, dejarse atraer por los fuertes colores, los contrastes, el brillo que emana de los cientos de joyerías, oler ese particular aroma a curry que parece emanar de todos lados o sentarse a comer en alguno de sus food courts (siendo el más importante el Tekka Centre), nos hará creer por momentos que formamos parte de alguna producción Bollywoodense.

Por Little India se respira curry

Por Little India se respira curry

Donde la imaginación parece no tener límites

Pero al recorrer sus calles no podremos evitar observar a lo lejos un barco que parece haberle errado feo al puerto encallando en la cima de unos edificios. El Hotel Marina Bay es uno de los más lujosos y caros de la ciudad escapando cualquier presupuesto mochilero. Sin embargo es, junto a los jardines Gardens by the Bay, una visita obligada. Con gigantescos árboles que parecen sacados del set de la película Avatar y dos invernaderos con cascadas artificiales simbolizan un claro ejemplo de hasta donde puede llegar el ser humano con imaginación y dinero.

Hotel Marina Bay

Hotel Marina Bay

Hotel Marina Bay

Hotel Marina Bay

Jardines Gardens by the Bay

Jardines Gardens by the Bay

No comer, no beber, ¿no mascar?

Dando vuelta la página, hacia una quizás algo más cómica, Singapur también es conocida como la ciudad de las multas, y digo cómica porque hasta los mismos locales se ríen de ello convirtiendo estas censuras en algo más rentable. Desde imanes para heladera hasta remeras con el logo de “A Fine City” (Ciudad de las Multas), el caso más emblemático es el del chicle, o goma de mascar, el cual está terminantemente prohibido para la venta. Quizás suene ridículo cobrar 500 dólares por tomar agua en el metro, pero si lo pensamos detenidamente, fue ésta quizás la única forma que encontró el Gobierno de mantener en pie (y limpia) una ciudad en donde conviven tantas culturas y costumbres tan diversas.

Imagen de www.gpwa.org

Imagen de www.gpwa.org

Singapur es única, imposible de encasillar, un buffet asiático, del cual podremos ir picando un poco de aquí, un poco de allá, experimentando todo lo que nos esperará en el resto del continente. El país menos asiático de todos es el mejor ejemplo que siempre que se tenga un objetivo en común pueden convivir, bajo una misma bandera, ideas y formas de todas partes del mundo.

Singapur en todo su esplendor

Singapur en todo su esplendor

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