Viaje al N.A. Dia 10 y 11: Salta Capital

De vuelta en la Quiaca y con la idea de continuar hacia el sur aproximándonos a nuestro destino final, Tucumán, decidimos hacer una última parada en Salta capital para descansar dos días.

Debo admitir que muchas personas, así como también lo dice el “slogan” de la provincia, se habían referido a Salta como “La Linda”, y déjenme decirle que no se equivocaban. La belleza no solo radica en su gente y su cultura. Jamás, con todos mis viajes a cuesta, he visto semejante belleza paisajística como he observado en esta provincia. Los diferentes escenarios que, como una obra de teatro, mutaban con un abrir y cerrar de telón, cada curva era una puesta en escena completamente diferente, y si hubiera sido por mí, me hubiera bajado en cada uno de estos rincones para admirar y grabar dicha belleza, pero obviamente hubiera necesitado varios días más de viaje. Si van a Norte, deben visitar Salta, pero no se queden solo con su capital, sino solo estarían viendo la portada de este libro.

Trópico de Capricornio

Trópico de Capricornio

Otra vez Salta

La linda nos volvió a recibir de la misma forma que nos había despedido, con una lluvia torrencial. Nos volvimos a alojar en el Hostel Alquimia, donde tanto Celeste como Gimena nos trataron de maravilla y decidimos descansar hasta la noche. Veníamos acumulando demasiado cansancio, la caminata a San Isidro en Iruya, las minas de Potosí, estábamos más cansados aun que cuando habíamos iniciado este recorrido. (Creo que cuando uno vuelve más cansado de sus vacaciones de cuando se fue, es porque realmente exploto al máximo su tiempo, y a la larga ese cansancio pasa a ser satisfacción por haber disfrutado al extremo cada segundo del viaje).

Aun así, todo el mundo me había dicho que no podía irme de Salta capital sin conocer la calle Balcarce, la vedette de la noche, con sus pubs, discos y restaurantes. Y allí fuimos, mi amigo Dik, Bertrand (un francés que se acordará de mí siempre, ya sabrán porque), Celeste, recepcionista del Hostel y única mujer que, dado mi pobre estado financiero al finalizar el viaje, me ha comprado un trago, dos amigas de ella y quien les escribe.

El lugar elegido fue Wasabi, un restaurant japonés que por las noches se transforma en disco. La noche transcurría con toda tranquilidad cuando un pequeño incidente la saco de su letargo. Cuando bailo suelo mover demasiado los brazos, siguiendo siempre el ritmo del baile, y fue en uno de esos movimientos desmedidos que mi mano accidentalmente golpea la base de una botella de cerveza, encontrándose el otro extremo en la boca de nuestro nuevo amigo Bertrand. El golpe fue seco, como un derechazo de Maravilla Martínez, directo a los dientes, que a diferencia de un boxeador en una pelea, no tenían protección.

Sacudido por lo ocurrido decido acompañarlo al baño para que se refresque, y cuando estamos ambos delante del espejo, ocurrió lo más temido por mí. Bertrand abre su boca, y su sonrisa había cambiado sutilmente debido al accidente. Parte de su incisivo central se había desprendido del resto del diente. No sabía en qué idioma pedirle perdón, por lo tanto emplee los tres en los cuales me podía llegar a entender, español, inglés y francés. (Perdón, Sorry, Pardon). La noche termino allí. Me fui a dormir pensando cómo iba a hacer para mirarlo a la cara al otro día.

El día siguiente me enteré que ese pedacito de diente era en realidad un arreglo que le habían hecho hacía ya un tiempo y que pudo arreglárselo él solo ese mismo día (Eso explicaba la cajita de Suprabond en el basurero cuando me levante al baño). Ese día nos dedicamos a descansar y yo, particularmente, a continuar con mis disculpas.

Monumento a Guemes

Monumento a Guemes

Recién el tercer y último día de nuestro viaje nos dedicamos a recorrer un poco Salta. Conocimos la Catedral, que dicho sea de paso, no tiene nada que envidiarle a la mayoría de las que recorrí en Europa. Visitamos el monumento a Güemes, ubicado en la base del Cerro San Bernardo y luego nos dedicamos a subir los 1100 escalones que separan la base de la cima del mismo, en donde se puede apreciar una hermosa vista panorámica de toda la ciudad de Salta. Para aquellos que no les agraden los escalones, existe un teleférico que por aproximadamente 40 pesos los llevara hacia la cima, sin esfuerzo alguno.

Panorámica de Salta

Panorámica de Salta

El viaje iba llegando a su fin, la ultima cena antes de partir, como no podía ser de otra manera, fueron empanadas. Tuve la oportunidad de probar Empanadas de Charqui, que son empanadas de carne deshidratada, la cual se cubre con sal y se expone al sol para que se seque. Deliciosas.

Cargamos las valijas por última vez en el Ka, nos despedimos de nuestros amigos del Hostel, y partimos hacia Tucumán. Muchísimas cosas pasaron en el viaje, de las cuales les voy a hablar en mi próximo post, pero puedo asegurar que luego de haber recorrido más de 2000 kilómetros, ya no era el mismo que había partido 11 días atrás.

Para leer las conclusiones finales de nuestra travesía por el Norte Argentino, hacer click aquí

Comments

  1. El Trópico de Capricornio está ubicado en la Quebrada de Humahuaca,Provincia de Jujuy.Y hace unos años fue declarada Patrimonio de la Humanidad,

  2. el tropico de Capricornio pasa por el norte de Chile y Argentina (Salta ;JUjuy entre varias provincias)

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