Sachsenhausen: El Campo del Terror

“Arbeit macht frei”. El lema se encontraba en la entrada de la mayoría de los campos de concentración de la Alemania Nazi. “El trabajo los hará libres”, una promesa, cínica e irónica, a personas que desconocían las razones por las cuales se las encerraba. Una falacia más de un gobierno autoritario, que dejo una página negra en la historia.

 Campos de trabajo, de reeducación, de concentración. A lo largo de la historia se los conoció con diferentes nombres, aunque siempre tuvieron la misma finalidad, encerrar al diferente, a aquel que no estaba de acuerdo con las ideas o acciones de un proceso que creía ser dueño de la verdad absoluta. Los campos de concentración no son una creación Nazi. Los hubo durante muchos procesos, algunos de ellos anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Existieron en la Unión Soviética, en Corea del Norte, Chile, Venezuela y  hasta en la Argentina. Judíos, disidentes políticos, homosexuales, gitanos, eslavos, testigos de jehová, criminales comunes, y demás colectivos calificados como “inferiores” o “traidores” fueron privados de su libertad.

Mapa de Sachsenhausen

Mapa de Sachsenhausen

Sachsenhausen, el campo del terror

Un día de enero en 2010, este argentino, se animó a releer una de esas páginas que, a la historia, le hubiera gustado borrar. El ex campo de concentración de Sachsenhausen, uno de los pocos que aún pueden ser visitados junto con Dachau en Múnich y Auschwitz en Polonia, se encontraba ante mí. A medida que me acercaba a la entrada principal, mi corazón comenzó a palpitar con fuerza. Me preparaba mentalmente para lo que vendría. El sufrimiento y la agonía todavía eran palpables.

Entrando al Campo de Concentración

Entrando al Campo de Concentración

El frio se hizo más intenso mientras atravesaba la puerta. Miró hacia arriba, y un reloj todavía marca la hora exacta en la cual, el 2 de mayo de 1945, el Ejército Rojo entró a liberar el campamento. Un viento gélido, de esos que no se pueden combatir con guantes y bufandas, me perforaba, helándome el alma. Hacía más de 50 años que Sachsenhausen permanecía cerrado, sin embargo, las injusticias y atrocidades todavía se percibían, como heridas abiertas.

El reloj arriba de la entrada

El reloj arriba de la entrada

Hay que diferenciar este campo de concentración en particular con otros que existían. Los campos más sangrientos fueron los de Auschwitz-Birkenau, Treblinka, Belzec y Dachau, donde morían 1000 personas por día. Sachsenhausen, sin embargo,  era lo que los alemanes llamaban un campo de concentración modelo. Aquel que se mostraba a la sociedad. Una pantalla para ocultar lo que realmente pasaba en otros campos. Una tapadera para hacerles creer a la población, y al mundo, que éste era un lugar de reinserción. Un ejemplo a seguir.

Una vez dentro, el recorrido incluyó las barracas donde los prisioneros vivían en condiciones infrahumanas, los baños con mínimas medidas higiénicas, las celdas de castigo, la sala de autopsia y pruebas médicas. Caminamos por los patios donde diariamente a primera hora de la mañana, en pleno invierno y abrigo insuficiente, los presos debían permanecer de pie para su conteo general. Para el final del recorrido quedaron las zonas donde más dolor y angustia me provocaron: los cimientos de lo que fue la cámara de gas y la fosa común.

Muros

Muros

Sala de autopsia y pruebas médicas

Sala de autopsia y pruebas médicas

Dentro de la Barracas - Baños

Dentro de la Barracas – Baños

 

Fosa Común

Fosa Común

Plano de la Cámara de Gas

Plano de la Cámara de Gas

Los cimientos de la cámara

Los cimientos de la cámara

Un pequeño museo, dentro de una de las barracas, expone la indumentaria y los símbolos que utilizaban los oficiales para identificar a cada prisionero. Cartas y diarios personales donde, pensamientos e ilusiones, quedaron plasmados así como también la lucha cotidiana contra el injusto encierro.

Indumentaria de los Prisioneros

Indumentaria de los Prisioneros

Símbolo para reconocer a aquellos prisioneros judíos

Símbolo para reconocer a aquellos prisioneros judíos

¿Cómo un grupo de prisioneros, a sabiendas de lo que le depararía el futuro, seguían mirando hacia adelante, seguían con sus vidas cotidianas? La pregunta surge de uno de los chicos que me acompañaba en el tour. “La esperanza es lo último que se pierde” fue la simple respuesta. Aquellas personas que se levantaban cada mañana, que cumplían con lo que les era ordenado, que se higienizaban, alimentaban, creían en un futuro fuera de Sachsenhausen. El volver a ver a sus padres, hermanos, sus hijos les daba esa luz de esperanza, la más difícil de erradicar de los corazones humanos.  Aquellos que la perdían terminaban formando parte de las víctimas que dejaba el conflicto.

La trágica historia de Sachsenhausen continúa una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Los ocupantes soviéticos usarán el campo para recluir a sus enemigos políticos. Con la ocupación de la Alemania Oriental, entre agosto de 1945 y la primavera de 1950, fue transformado en un campo especial donde se recluyó a unos 60.000 presos políticos, así como militares y funcionarios del III Reich. 12.500 de ellos murieron, en su mayoría de malnutrición y enfermedad.

Un dato que me llamo poderosamente la atención, era que muchas de las compañías Alemanas, hoy conocidas mundialmente, como las farmacéuticas Bayer o Boehringer Ingelheim, automovilísticas como Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz o Porsche, todas ellas tenían un campo de concentración lindero a su fábrica o en sus cercanías. Mano de obra esclava, aceptada por una sociedad cuyos valores, influenciados por una idea de nacionalismo y raza superior impuesto por Hitler y sus seguidores, distanciaban de la realidad.

Los detalles sobre lo que ocurría dentro de los campos, muchos de los cuales llegaron a generarme escalofríos, los obviaré de este post, por respeto a todos los involucrados y sus familiares. Aquellos que deseen saber más, deberán atreverse a realizar este tour. Una visita que no es para cualquiera, pero que vale la pena realizarla.

La compañía Sandemans New Europe,  famosa por sus city tours gratis, realiza este tour, que tiene un costo de 15 euros para adultos y 13 para estudiantes. Los folletos se consiguen en cualquier Hostel de la ciudad y el punto principal de reunión en el Starbucks ubicado a metros de la puerta de Brandenburgo.

Links a las películas completas en español del “Diario de Anna Frank” y “El último tren a Auschwitz

Trailer de una historia tan hermosa como triste que relata cómo era la vida en los campos de concentración:

Otro trailer de una película recomendada “La lista de Schindler”

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