Saborear el Viaje ¿Qué son los Slow Travels?

Charlando de viajes (¿Cuándo no?) con una amigo el otro día, intercambiamos experiencias, relatos, de los diferentes lugares en donde tuvimos la suerte de estar. París, como casi siempre, aparece como la estrella, la inigualable, la ciudad que todo lo puede, y mientras le tirábamos flores, el me comentó que un día, cansado del trajín del viaje, se había “regalado” 4 horas, frente a la Torre Eiffel, para disfrutar de unos matecitos al pasto. “Qué lindo”, pensé para mi interior, y mientras seguía imaginándome allí tirado con el sol en la cara en un hermoso día de primavera, volví a la realidad y me dije ¿Alguna vez lo hice? ¿Aunque sea una vez me había tirado en un parque, o sentado en un banquito, a disfrutar del día, a saborear que estaba haciendo lo que más me gusta hacer? Nunca, nunca, nunca ¿Por qué? ¿Por qué, si esa imagen me sacaba una sonrisa, nunca se me había cruzado por la cabeza hacer algo similar? ¿Por qué no me tomé ese vinito blanco con jamón crudo en esa mesita a las afueras de aquel bar mientras miraba a los parisinos vivir su cotidianeidad? Ahí fue cuando me puse a pensar que nunca frenaba en los viajes, siempre seguía, siempre tenía algo que hacer, algún lugar donde ir, alguien con quien encontrarme. Sentía una culpa interna, que si me tomaba aunque sea media hora para descansar, me perdería de ver aquel monumento, visitar ese barrio, o admirar ese cambio de guardia del cual tanto me habían hablado.

Inmersos en la vorágine de nuestra rutina, muchas veces trasladamos esa rapidez a nuestros viajes. Irnos de vacaciones, o viajar, es sinónimo de descanso, de relax, de desenchufarnos pero ¿es realmente así? ¿No les pasó que vuelven más cansados de lo que se fueron? ¿Por qué jugamos una carrera contra nosotros mismos si nadie nos persigue, nadie nos obliga, nadie nos fuerza a visitar TODO? ¿A quién le queremos ganar, al tiempo? ¿No existe acaso otra manera de viajar, otra forma de “vivir” no solo el destino, sino el viaje en sí? E investigando encontré la solución: Los Slow Travels.

Imagen es.wikipedia.org

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¿Cómo y cuando surgió este movimiento leeeeeeeeeeento?

Pocos, y me incluyo, estarán al tanto de este Movimiento Slow, sin embargo conocerán bien a su antónimo. El Fast Movement (o movimiento rápido) se ha esparcido por el mundo como la mejor y única forma de vida. Comer rápido, viajar rápido, vivir rápido. Y fue de la saturación de este estilo de vida que nació el cambio, uno cultural hacia la desaceleración, hacia el verdadero disfrute del vivir. En 1986, la protesta de Carlo Petrini, en contra de la apertura de un McDonalds en Piazza Spagna, en Roma, provocó la creación de la organización Slow Food (Comida Lenta). Era el comienzo de algo distinto.

Se trata de hacer todo a la velocidad adecuada. Saboreando las horas y los minutos en lugar de contarlos, haciendo todo lo mejor posible , en lugar de lo más rápido posible . Se trata de la calidad sobre la cantidad en todo.”

Fast Life y Turismo

Esta vida sin respiro ha alcanzado hace tiempo ya al turismo. La podemos palpar en prácticamente todo lo que nos ofrecen las agencias de viajes. Los viajes programados, los paquetes ‘todo incluido‘, son algunos de los vicios, cada vez más frecuentes, en los viajeros que dicen no tener tiempo para darse el lujo de viajar despacio, desean visitar lo máximo posible en un tiempo récord, planifican cada paso de la visita rellenando cada espacio en blanco, cada descanso, con otra excursión. Se sienten seducidos por viajar lo más distante posible, a un lugar exótico, y acaban pasando más tiempo en el avión que en el destino. El estrés de la vida cotidiana no se abandona ni durante las vacaciones.

Jamás entenderé a esa gente que te dice “Siiii, me encanta viajar, yo conozco México y Cuba” a lo que le sigue mi pregunta “¿Y qué conociste?” “Me quede en un All-Inclusive 14 días en Playa del Carmen, 7 días en Varadero y 7 en Cayo Coco”…. “¿Pura playa, o saliste a recorrer algo? … “Noooo, playa, tragos, discotecas, barcito en la pileta” … “Ahhh, entonces no conociste nada” Los All-inclusive son otro claro ejemplo de cómo viajar a un país sin conocer absolutamente nada de él. Ojo, hay gente que los ama, y piensa que son la única manera de realmente descansar en las vacaciones, yo realmente jamás de los jamases los usaría, a no ser que me inviten (Pasaje, estadía, comidas, el pibe no quería nada 😀 )

Imagen de pixabay.com

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Del Slow Food al Slow Travel

El Movimiento Slow recuperó el placer de vivir sin prisa, disfrutando de los pequeños placeres de la vida. Un amanecer, un cielo plagado de estrellas, el sonido de las olas rompiendo en la orilla, un día soleado en un parque, un atardecer, una siesta en hamaca entre dos palmeras, un libro en la playa. Esta filosofía se ha trasladado al turismo con el surgimiento de los Slow Travels.

El principal punto a favor de la marcha lenta es la posibilidad que les da a los viajeros de participar plenamente de las comunidades locales a lo largo de la ruta, permitiendo integrarse más con el destino que visitan. Comunicarse con los autóctonos nos acercar a sus costumbres, a su cultura, a su realidad,nos hace vivir el destino desde dentro, nos hace sentir parte del lugar que visitamos.

Una máxima de este espíritu es disfrutar tanto del trayecto como del destino, es decir, elegir el tren o el bus para contemplar el paisaje, y ¿por qué no el dedo? el mejor amigo del Slow Traveller (Viajero Lento), será un excelente método, no solo para integrarse con los locales, sino para tener miles de historias que contar luego.

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En la ciudad qué mejor que caminar, respirar el aire, detenerse frente a cada lugar que nos llame la atención, así sea un mural, un café antiguo o un edificio emblemático. Los lugares más auténticos de las ciudades no aparecen en las guías.

Improvisemos, dejémonos llevar por nuestro instinto, hagamos cosas que jamás pensamos que haríamos, aceptamos la invitación de aquel extraño a comer a su casa, dejemos a un lado el mapa para recorrer aquellas callejuelas guiados solo por nuestros impulsos, arriesguémonos a ver las cosas desde otros ángulos . La vida está llena de sorpresa, pero solo podremos descubrirlas si vamos a paso lento.

Comments

  1. Soy Slow Traveller y no tenía ni idea. Disfruto y me encanta esa forma de pensar, conocer y viajar. Sin prisas y contemplando todo

  2. Gracias yo lo práctico quizas no estaría 4 horas frente a un lugar pero me estresa la gente que llega a una ciudad no esta ni 24 hs y quiere conocer la ciudad de al lado… eso de 3 ciudades en un dia noooo jijiji

  3. Desconocía esta categoría y orgulloso puedo decir entonces que soy un “Slow Traveller” Me puedo detener frente a un paisaje o un poste de luz durante horas por igual y me encanta hacerlo!!!

  4. Me ha encantado el artículo y a mi pareja más porqué comparte totalmente esta forma de ver la vida y los viajes, sin embargo yo hasta el momento no he sido muy slow traveller, me angustiaba no poder visitar todo lo que tenía planeado de un lugar, aunque voy cambiando el chip. Así tengo motivos para volver… jejeje. Sin duda voy a intentar ser más consciente a partir de ahora.

    Saludos y felices viajes!!!

    1. Author

      Todos tenemos que cambiar el chip, aunque sea un poquito!!

      Saludos y mucha suerte!!!

      Favio

  5. desconocia el termino pero mi forma de viajar siempre fue esa , disfrutar cada momento sin prisa , una ves que me cargue la mochila en la espalda ya comenzaron mis vacaciones ,sin apuros ,disfrutando el viaje , la gente y el camino,saludos a todos los viajeros .

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