Un Proyecto de Viaje alrededor del Mundo

Todo viaje conlleva un proyecto, una motivación, una búsqueda. No creo que ninguno viaje a París con la idea de traerse un souvenir de la Torre Eiffel para su llavero, o a un campo de concentración en Berlín para decir solamente estuve ahí. Vamos buscando algo, algo que nos movilice por dentro, algo que queramos probar, demostrar, sensaciones de todo tipo.

El mundo que nos cuentan

Hay algo de lo que nos quieren convencer y es que el mundo es un lugar peligroso, inhóspito, malvado, que es mejor quedarse dentro de casa, seguro, antes que salir a explorarlo. Pero ¿Quién es el que lo dice? ¿De boca de quién lo escuchamos? ¿De aquel que fue, se animó, y lo comprobó con sus propios ojos o de aquel sentado cómodamente detrás de un escritorio, una computadora y que lo escuchó en la televisión? Puede parecer algo menor, sin importancia, un comentario al paso (“lo escuche en la radio, miré una película verídica de unos mochileros que …, a un amigo de un amigo le pasó ….”) pero estoy convencido que el 95% de las personas que no se animan a cumplir su deseo de viajar es por el miedo a lo que les puede llegar a pasar.

Se me viene a la cabeza un capítulo de ALF, una de mis series preferidas de mi niñez, en donde un terremoto logra poner paranoico al simpático extraterrestre. Este comienza a ver peligros por todos lados, la estructura de la casa no le genera confianza y vive despidiéndose de todos como si fuera la última vez que los vería. En un momento el vecino le dice “ALF, solo me voy a mi casa ¿qué podría pasarme?” A lo que él responde “ Te podrías resbalar en la bañera, asfixiarte con tu cena, caerte por las escaleras o que te mordiera el perro”. Finalmente, es tanto el miedo que fomenta, que Brian, el hijo menor de lo Tanner, se termine escondiendo, con casco incluido, debajo de la cama. No es hasta el final del capítulo, que Willy los hace entrar en razón a ambos, de que esa no es la manera de vivir, que no se puede vivir con miedo a todo, en todo momento. ¿Acaso no todos nos volvemos paranoicos cuando terminamos de ver “Destino Final”, que empezamos a ver peligros por todos lados? Cuando sea momento, será, hasta entonces, a vivir la vida, y ésta se vive afuera.

Embajador de su Tierra

Muchos pueden llegar a pensar que cuando uno se va a buscar experiencias, oportunidades y nuevos horizontes fuera del país de origen, estamos, de alguna manera, traicionando a la patria, le estamos dando la espalda a la tierra que nos vio caminar por primera vez, que nos dio la chance de llegar a donde estamos hoy, y que apenas pongamos un pie fuera de ella, la olvidaremos hasta que llegue el momento de regresar. Yo no lo veo de esa manera. Cuando nosotros salimos del país, nos lo llevamos con nosotros a cada lugar que vamos, lo representamos, tenemos una tarea igual de importante que la gente que se queda en él, somos embajadores de la Argentina, y mucho de lo que hagamos, o digamos, en el exterior representará a toda una nación. Por eso no nos quedemos con la idea de que el que viaja lo único que busca es escaparse de una realidad que no quiere afrontar. Nuestro país fue, es y será nuestro orgullo por siempre, y debemos mantener, o mejorar, su imagen en el mundo.

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No cargues solo con tu sueño

¿Qué pasaría si alguien se les acerca y les dice que esta cumpliendo el sueño de su vida y necesita que le demos un mano? Así sea un plato de comida, unas monedas, o simplemente que le indiquemos como llegar a la avenida más cercana.

No cargues todo el peso del mundo solo - Imagen es.wikipedia.org

No cargues todo el peso del mundo solo – Imagen es.wikipedia.org

Estos últimos días estuve leyendo más que nunca el libro de Cande y Herman Zapp “Atrapa tu sueño”, y ayer un párrafo llamó mi atención. Cuando se encontraban en Ecuador un hombre, muy sabio él, les había dicho que al sueño de cada uno hay que compartirlo, hay que gritarlo a los cuatro vientos para que todo aquel que nos rodea sepa lo que estamos haciendo. No se trata de perder la posesión, o la autoría, de nuestro sueño, sino de no llevar todo su peso solo en nuestras espaldas. Tener la habilidad de respaldarse en otros, contarles de lo que se trata, hacerlos parte, logrará abrirnos camino para recibir esa ayuda que tanto bien nos hará.

Lo meritorio no está en decir “Mira todo lo que hice solo”, sino decir “Mira toda la ayuda que recibí para lograr esto”.

Mi proyecto

Llenar la Tierra con la luz y la calidez de la hospitalidad” es una frase que me toca muy de cerca ya que, durante los últimos años de mi vida, estuve trabajando en la compañía de aquel hombre que la dijo allá por lo años 20. La visión que Conrad Hilton tenía de sus hoteles se asemeja a mi intención por viajar, a mi motivación, a mi búsqueda, pero a cambio de él, yo buscaré ir un poquito más allá, no solo quiero llevar esa hospitalidad innata que llevo dentro, sino que quiero probar y demostrar la hospitalidad que el mundo tiene para mi.

En el viaje en auto por Bolivia me paso algo que me sorprendió. Con medio tanque de nafta habíamos logrado llegar hasta Potosí, habíamos cargado por última vez en La Quiaca, y era el momento de iniciar la vuelta. Por lo tanto, y desoyendo el consejo de los lugareños, decidí cargarle aunque sea unos litros más para llegar tranquilo a mis pagos nuevamente. Pase una, dos, tres estaciones y finalmente me decidí por la que mayor cola de autos tenía (esta debe ser de las mejorcitas pensé). Me habían dicho que había un precio preferencial para los bolivianos, y uno mucho mayor para los extranjeros, pero jamás me imaginé que al llegar al surtidor, habría un 400% de diferencia. Solo nos alcanzaba para 4 míseros litros, y el empleado, antes de cargarnos, me dice que tendrá que consultarlo con el gerente. Cuando este se nos acerca, nos advierte que el precio era mucho más alto, y yo le contesté “Esta bien, no se preocupe, de cualquier manera necesito cargar algo para volver a la Argentina”. Sorprendido, me pregunta “¿De allá vienen? ¿De qué parte de la Argentina son?” “Buenos Aires” respondemos. “Uhhhh Que lindo es Buenos Aires, tengo un tío que se fue a vivir hace 15 años allá … (hace una pausa) …. Saben, ustedes me caen bien, por eso les voy a hacer precio boliviano”. Ahora el sorprendido era yo, chocho (feliz) de la vida, le agradecí su gesto, y cargué 16 litros, en vez de 4, para llegar a Jujuy muchísimo más tranquilo.

Estoy convencido que el mundo de por sí no es un lugar inhóspito, malvado, en donde cada persona se fija solamente en ella sin importarle el otro. Todo lo contrario, creo que tiene una bondad, una amabilidad y un sentido de ayuda innato hacia el prójimo, sea el lugar que sea. Por eso decidí encomendarme a él, a ese sentido, esté donde esté, sin prejuicios, para demostrarle a otros que también se puede, para destruir esa barrera de miedo que impide a ese 95% de aventureros a ir tras sus sueños.

¿Imposible o Posible? Solo depende de qué dirección tomemos. Imagen de pixabay.com

¿Imposible o Posible? Solo depende de qué dirección tomemos. Imagen de pixabay.com

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