Mis primeros pasos del Camino de Santiago

¿Qué es el Camino de Santiago?

Si buscamos en algún libro o mismo en Wikipedia encontraremos que el Camino de Santiago es una peregrinación católica de origen medieval cuyo propósito es llegar a la tumba atribuida al apóstol Santiago el Mayor, situada en la cripta de la catedral de Santiago de Compostela en Galicia, noroeste de España. Pero este simple y llano concepto, despojado de contexto, no explica porque los llamados peregrinos deciden caminar más de 25 kilómetros por día durante un mes entero para llevar a cabo dicha odisea. Como si de una iceberg se tratara, el verdadero significado, lo que realmente motiva e impulsa a la gente a ponerse cara a cara frente a este gran desafío, se esconde como un tesoro, oculto bajo la superficie.

Peregrinos en busca de su tesoro - El Camino de Santiago

Peregrinos en busca de su tesoro – El Camino de Santiago

El llamado

Muchas veces en mi vida me encontré frente a la pregunta “¿Y ahora para donde vas a rumbear?“. Teniendo un mundo entero para elegir, la decisión debería ser una de las más complicadas en responder y sin embargo, cuando busco dentro mio la respuesta, siento que aparece. Los destinos nos llaman, nos dan señales, buscan y tiran de nosotros como una soga atrayéndonos a ellos. Y fue de este modo, un día buscando películas cuya trama principal esté enfocada en viajar, uno de los síntomas más frecuentes de los adictos a los viajes, encontré The Way (El Camino).

La película gira alrededor de Tom Avery (Martin Sheen) un oftalmológico de California que un día recibe un llamado desde una dependencia informándole que su hijo había fallecido en los Pirineos, una zona montañosa entre el norte de España y Francia. Tom viaja a Europa para iniciar los trámites propios de una defunción, y es allí que se entera que su hijo murió haciendo el Camino de Santiago. Impulsado por los recuerdos que tiene de él, su estilo de vida y su anhelo de conocer el mundo, se embarca en un aventura de auto-descubrimiento para terminar lo que su hijo había comenzado.

Cuando la película llegó a su fin, aún no lo sabía en aquel momento, pero el Camino ya había dejado una voz dentro de mí, pequeña, casi imperceptible al principio, una voz que fue creciendo hasta convertirse en inevitable. Mi camino había comenzado.

El Camino es la misma vida

El Camino es la misma vida

Buscando donde dejar huella

Poco sabía cuando un mes antes de comenzar mi viaje por Europa se acercó mi madre y me preguntó “¿Por qué no haces el Camino de Santiago?” Desconocía que no hay solo UN camino, sino varios, algunos tan extensos que comenzaban en Roma o París, mucho menos que no solo se podía hacer a pie, sino que la bicicleta y hasta en caballo eran opciones viables. Fue allí donde comencé mi investigación para encontrar el indicado para mi.

Los diferentes caminos a Santiago de Compostela - Imagen de Gronze.com

Los diferentes caminos a Santiago de Compostela – Imagen de Gronze.com

El Camino Francés es , sin dudas, el más “famoso” y concurrido de todos. Con inicio en Saint Jean Pied de PortRoncesvalles, es donde convergen la gran mayoría de las vías medievales de peregrinación europeas, siendo por lo tanto el de mayor relevancia histórica. Este será siempre la primera opción para el peregrino, sin embargo sentí que no era lo que buscaba, necesitaba espacio, tiempo y soledad para poder sentir efectivamente lo que el camino tenía para ofrecer. No buscaba encontrar gente, sino a mi mismo.

Fue así que dí con El Camino del Norte. Más solitario, y con un número menor de facilidades, este camino comienza en Irún, País Vasco, junto a la frontera con Francia, y se extiende en su mayoría junto a las costas del Mar Cantábrico. Era perfecto, Yasmina Khadra, escritor y novelista argelino, tiene una frase que dice “Hay que mirar siempre el mar. Es un espejo que no sabe mentir” y que mejor forma de encontrarse que teniéndolo siempre a mi lado.

El Mar siempre acompañándome

El Mar siempre acompañándome

El día que me convertí en Peregrino

La noche anterior a comenzar el camino me acosté en la cama con la computadora. En la pantalla estaba el mapa completo del Camino Norte. De Irún a Santiago, 840 kilómetros repartidos en 33 etapas. Algunas más cortas de 20/22 km y otras más largas de hasta 40. Sentí unos escalofríos que recorrían mi cuerpo de pies a cabeza. Intenté dormir, no pude. No dejaba de pensar ¿Podré hacerlo? ¿Podré llegar a Santiago? ¿Y si me lesiono en el medio? ¿Y si no llego? Los miedos a la frustración eran gigantes que se levantaban frente a mi como un muro, uno que me rodeaba, atrapándome dentro. Sentía una ansiedad colosal, quería empezar ya, basta de supuestos, basta de hipótesis, era hora de enfrentarme conmigo mismo, el momento había llegado de demostrarle a aquel Favio temeroso, que muchas veces había intentado y fracasado, que podía. Era la oportunidad perfecta de poner a prueba de lo que era capaz.

Al día siguiente agarré mi mochila, salí del albergue y miré al cielo. El momento de la verdad había llegado. Giré en la primera esquina y encontré la primera flecha amarilla del Camino, aquella que me guiaría hasta Santiago, a donde se encontraba mi recompensa. “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar” decía Serrat, y el mío acababa de comenzar.

El peregrino

El peregrino

Comments

  1. Hola Favio, cómo estás? Te dejo este video que hicimos en Santiago de Compostela que creo que te va a gustar. Hicimos entrevistas a varios caminantes que nos cuentan un poco su experiencia. Ojalá algún día podamos hacerlo nosotros! Un abrazo y felices viajes! https://goo.gl/mKZG8z

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