Cerro Potosí - Imagen de es.wikipedia.org

Viaje al N.A. Dia 9: Potosí – Cerro Rico

Cada vez que vuelvo de un viaje, me siento completo, feliz, con ganas de seguir incorporando todos esos conocimientos que un viaje me brinda. Y pasa, al igual que con una adicción, que la abstinencia de viaje se hace empieza a hacer presente con cada día que pasa. Y claramente Facebook no me ayuda. Fotos en ciudades soñadas como New York, Roma o Phuket, actualizaciones desde Ezeiza (Aeropuerto Internacional de Buenos Aires) despidiéndose de todo contacto con suelo Argentino, todo eso parece conspirar contra mi abstinencia. Por eso hoy decidí bajar al bar ubicado cerca de casa a escribir, a viajar sin viajar, a trasladarme mentalmente una vez mas a la ciudad de Potosí, y poder, aunque sea a cuenta gotas, dosificar esas ansias de viajar.

Cerro Potosí - Imagen de es.wikipedia.org

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Potosí 

Como la mayoría de ustedes sabrá, fue una de las ciudades mas importantes del Imperio Español, no por su ubicación estratégica, o por un clima benévolo, sino por aquello por lo cual nosotros decidimos, 500 años más tarde, visitarla y en donde nos adentraríamos ese día, el Cerro Rico.

El Cerro Rico vigila, desde las alturas, a la ciudad. Fue y es la principal fuente de trabajo y riqueza de Potosí, y supo ser la principal razón por la cual los Españoles decidieron quedarse en estas tierras.

La excursión al mismo, que incluye traslado, equipamiento y el tour propiamente dicho nos costo 80 Bolivianos (Aprox. 120 pesos), y luego de vestirnos propiamente como mineros, nos subimos al bus que nos depositaria en la base del cerro.

Yendo a las Minas

Yendo a las Minas

Zoolander - Minas Potosí

Zoolander – Minas Potosí

Hoy en día, se calcula que trabajan unas 15 mil personas dentro del cerro. Muy pocas empresas privadas trabajan allí, ya que la mayoría de los mineros, pertenecen a cooperativas. Como es de suponer, las empresas privadas son las que generan el mayor daño a la superficie del cerro, mientras que las cooperativas realizan un trabajo mas minucioso dentro del mismo.

Las tradiciones entorno a la mina y sus trabajadores son dignas de un libro, al cual podríamos titular Cultura Minera. Los mineros suelen iniciarse dentro de la mina, muchas veces colaborando con sus padres, a la edad de 15 años. Comienzan haciendo trabajo sencillos, para ir evolucionando año a año, hasta transformarse en un profesional del oficio. La mayoría de ellos trabaja durante 30 o 40 años, y su paga esta vinculada proporcionalmente a los diferentes materiales que encuentran, ya sea, cobre, estaño, zinc o plata, siendo esta última la mas cotizada de todas.

Dentro de las Minas de Potosí

Dentro de las Minas de Potosí

Dentro de las Minas de Potosí

Dentro de las Minas de Potosí

Existen numerosos rituales dentro de la mina. El mas importante toma lugar dos veces al año en los meses de Junio y Agosto, respectivamente. Durante este ritual se sacrifica una llama en cada una de las entradas que posee el cerro, y se esparce su sangre, trayendo nos solo suerte, sino también una temporada prospera en lo que a recolección respecta.

Otra tradición que se observa dentro de la mina es la presencia de un Totem, al cual los mineros llaman Tío. El nombre resulta de una malformación lingüística de la palabra Dios, la cual los aborígenes, al no poder pronunciar la letra D, derivó en Tios. No existe un solo Tío en la montaña, sino que cada cooperativa (Existen unas 40 en todo el cerro) tiene 1 o 2 tíos dentro de su mina. La figura puede resultar chocante para un extraño a la mina, e imponer respeto, pero para los mineros es el alma de la mina. Descansan junto a él, festejan Carnaval adornándolo con guirnaldas, beben, fuman en su compañía, venerándolo, de esta manera, para que los mantenga a salvo día a día.

El Tío - Minas Potosí

El Tío – Minas Potosí

El almuerzo es una comida que los mineros desconocen, ya que su único “alimento” durante su jornada laboral es la hoja de Coca. Esta, combinada con catalizadores naturales elaborados con ceniza y anís, funciona aumentando la resistencia y previniendo el cansancio dentro de la mina.

Sin lugar a dudas, la hora y media que estuvimos dentro de la mina, fue el reto mas grande que afrontamos en el viaje. Cada metro que nos adentrábamos en sus entrañas el aire se hacia cada vez mas y mas espeso. Las paredes se estrechaban, y el techo se nos venia encima prácticamente. Hay que tener en cuenta que la estatura promedio de los mineros que observamos es de 1,50 metros. Estaba claro que tanto a mi compañero Dik y quien les escribe, ambos de 1,80, no nos era fácil movernos dentro de este hábitat.

Una vez afuera, encandilados por el sol, pudimos finalmente respirar aliviados. La cabeza todavía resonaba como un tambor, producto de los numerosos golpes contra el techo de la mina. Con el último resquicio de energía que nos quedaba llegamos al bus, que nos llevo nuevamente a la plaza principal de Potosí.

Paramos a comer antes de seguir camino, junto a la grata presencia de dos nuevos amigos que conocimos en la excursión, un suizo y una francesa. Finalmente y luego de analizarlo varias veces, decidimos emprender nuestra ruta volviendo a suelo argentino.

Esa misma noche volveríamos a La Quiaca para descansar y seguir nuestro trayecto de vuelta ya hacia Tucumán. Realmente, y pese a los consejos poco auspiciosos, me hubiera gustado conocer un poco mas acerca de la cultura de este  hermoso país. Seguramente en un futuro, figure en mi extensa lista de “Lugares en el mundo por conocer”.

Para seguir nuestra travesía por el Norte Argentino, hacer click aquí

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