Un paseo por La Islas Ballestas

Nos despertamos temprano, junto a mi madre, en la habitación del Double Tree Resort que nos estaba hospedado en Paracas. El sol, tímido, se escondía detrás de las nubes, y, la arena, proveniente de la tormenta que había golpeado la ciudad días atrás, aún se rehusaba a abandonar nuestro cuarto.

Nuestro viaje a Perú se acercaba a su final, solo unas horas nos separaban nuevamente de la rutinaria vida que llevamos cuando no tenemos puesto el traje de viajero. Como me gustaría calzarme ese atuendo y no sacármelo jamás, ¿a quién no?

Lima, Machu Picchu, Cusco, las salinas de Maras, el Valle Sagrado, el Lago Titicaca, las Islas de los Uros, el Cañón de Colca, todo había quedado atrás,  grabado en la retina de nuestro ojos. Por dentro, la satisfacción de haber planeado todo ese itinerario solo, delante de un mapa, y leyendo a otros viajeros como uno. Una alegría personal, por saber, que mi acompañante de aventura, se había dejado maravillar por todos aquellos lugares que había elegido cuidadosamente unos meses atrás.

Un Nuevo Destino: Las Ballestas

Esa mañana nublada de septiembre nos levantamos para ser sorprendidos una vez más. Las Islas Ballestas, en el departamento de Ica, al sur de Perú, con sus más de 200.000 aves, lobos marinos, pingüinos, gaviotas y pelicanos nos esperaba.

Islas Ballestas, Ica - Perú

Islas Ballestas, Ica – Perú

Una vez en el puerto, aquel mismo que había visto llegar, hace casi 200 años atrás, a las tropas de José de San Martin, el Libertador de América,  dispuestas a romper las cadenas que aún existían con la madre patria.

Nos colocamos los chalecos salvavidas, y la travesía comenzó. Pasaron unos 10 minutos hasta que hicimos nuestra primera parada en El Candelabro, unas líneas similares a las de la cultura Nazca, cuyo propósito aún se desconoce. De grandes dimensiones (150 metros de largo x 75 de ancho), entre las teorías de su finalidad están la función de faro para aquellos barcos cerca de la costa, el nacimiento de la primera línea de Nazca, y hasta se cree que fue un símbolo utilizado por el General San Martín para indicar el lugar de desembarco de sus tropas. Lo cierto es que este monumento permanece prácticamente intacto gracias a  las ínfimas lluvias durante el año, y los fuertes vientos que lo “limpian” temporada tras temporada.

El Candelabro - Islas Ballestas

El Candelabro – Islas Ballestas

El Candelabro - Islas Ballestas

El Candelabro – Islas Ballestas

Otra vez rumbo a las islas. Nuestro transporte, una lancha sin techo, nos dejaba expuestos a la ventisca helada proveniente del océano, pero aún así, decidí levantarme más de una vez para recibir de lleno ese aire. A lo lejos, pequeña aún, se empezaban a divisar las islas. Pequeños puntos, todavía irreconocibles a mi vista, se movían rápidamente de un lugar a otro.

Una sensación única invadió mi cuerpo en ese momento. El pecho era ya, un espacio insuficiente para encerrar a mi corazón, que, de la felicidad que sentía, se había hinchado de una manera inusual. Un sentimiento que se asemejaba a cuando puse mi primer pie en la Isla de los Uros, en el Lago Titicaca.

Llegando a las Islas

Llegando a las Islas

Finalmente llegamos al destino tan esperado. Comenzamos a recorrerla, solo por agua, ya que lo únicos autorizados a recorrerla a pie son los científicos que estudian la fauna del lugar, y aquellos trabajadores que obtienen una de las materias más importantes de la economía de todo Perú: El Guano.

Seguramente muchos de ustedes no estén familiarizados con este término. El guano es la acumulación masiva de excrementos de murciélagos, aves marinas y focas. Y aunque no me lo crean, este material, que es uno de los mejores fertilizantes que se pueden utilizar, tiene un valor de 2 USD el kilo. La ultima recolección de las islas Ballestas se realizó en 2007, obteniendo un total de 24.000 toneladas, así que a las matemáticas me remito. Aún así, la isla que produce mayor cantidad de guano, es la Isla Chicha, desde donde en 2009, se enviaron a Inglaterra más de 300.000 toneladas.

De más estar decir, luego de este curioso dato, que al visitar las islas, miles y miles de aves revolotearan por encima nuestro, dejando caer, en forma de lluvia, sus desechos, por lo que la utilización de sombrero o gorro, es más que aconsejable. Igual, si les toca sufrirlo, recuerden, es buena suerte.

Una hora más tarde, y luego de recorrer prácticamente cada uno de sus rincones, el guía nos indicó que nuestra visita había llegado a su fin. Nuestro turno de volver a tierra firme había llegado. Enfilamos nuevamente a las orillas del océano pacifico, nuestro corazones llenos de alegría, se trasmitía a nuestras sonrisas. Cuando parecía imposible, Perú, enseñándonos su magia, había vuelto a sorprendernos.

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