No fumes, sino sabes fumar

Bueno esta es la historia de mi ultima noche en la increíble ciudad de Ámsterdam en el invierno del 2010.

Cuando uno piensa en Ámsterdam, lo primero que se le viene a la cabeza es Drogas, Coffee Shops y la Zona Roja. Y aunque la gran mayoría de los turistas que visitan esta ciudad van en busca de ello, Ámsterdam tiene mucho mas que ofrecer.

Ámsterdam es una ciudad hermosa por donde se la mire, en donde la bicicletas son las dueñas de las calles y es el único lugar en donde realmente temí que una de ellas acabe con mi vida.

Condones al por Mayor

Condones al por Mayor

Cuando vuelvo al hotel después de pasar toda la tarde caminando y recorriendo la ciudad me encuentro que los 10 ingleses borrachos que habían decidido pasar un fin de semana  alocado en Ámsterdam habían vuelto a tierras anglosajonas. (párrafo aparte para el Hostel en donde me quede, el Flying Pig, en donde mi habitación era compartida con otras 17 personas, 10 de ellos los ingleses borrachos, uno que roncaba cual Foca en celo y 3 chinas que no omitían palabra, parecía que se comunicaban entre ellas mediante la computadora, porque ni entre ellas hablaban).Pero bueno este post no se trata sobre lo bello que es Ámsterdam, sus canales o sus museos, sino de una noche, la ultima para mi, que viví en mi primer viaje a Europa. Esa misma tarde había chequeado en Internet que había un tren muy temprano para viajar hacia mi próximo destino, Berlín. El tren tardaba 5 horas en llegar, por eso decidí que a la mañana siguiente tomaría el primer tren hacia mi próximo destino.  Ahí mismo arme mi plan para esa noche: llevar mi ropa sucia a limpiar e irme a dormir tempranito, pero el destino tenia otros planes para mi noche.

Cuando entro a la habitación el panorama era otro, todas las camas vacías, las mochilas habían desaparecido y solamente dentro del cuarto dos chicos que parecían recién llegado al hostel. Saludo cordialmente con un “Hello, How are you?” y me responden “Fine, Fine”. El acento ingles me pareció raro, por eso mi segunda pregunta era obvia “Where are you from?” , “Argentina and you?” me dijo uno de ellos. Mi noche empezaba a tomar forma. Dejando todas las formalidades de lado respondí a lo porteño “Boludooooooo yo también, como estas? Que suerte encontrar gente de allá!!”

Los próximos 15 a 20 minutos nos fuimos conociendo entre los 3, “Hace cuanto que estas viajando?” “Cual es tu próximo destino?”. Vamos a ponerle dos nombres ficticios a los argentinos ya que no los recuerdo con claridad, Pablo y Juan. Pablo era el mayor, tenia unos 28 o 29 años y Juan unos 25. La charla continuo hasta que llego la pregunta clave “Que vas a hacer esta noche?”. Ahí les conte mi emocionante plan de ir a lavar la ropa e irme a dormir temprano, y los dos se me quedaron mirando como diciendo “Capo, estas en Ámsterdam, no podes no salir a la noche”.

Empezamos a planear algo, la primera parada era el supermercado que quedaba a unas 5 cuadras, obviamente al salir del Hostel yo llevaba bajo el brazo la bolsa con la ropa sucia porque no perdía las esperanzas de ir a la lavandería, pero la realidad es que nunca encontramos una. Compramos un Vodka Absolut, una Sprite y volvimos al Hostel.

Comenzamos a tomar tranquilos, el reloj marcaba las 10 de la noche, y nos pusimos a pensar en que íbamos a hacer esa noche. Yo comente que había un Pub Crawl en Ámsterdam, es un tour pago que te llevan a varios barcitos y terminas en un boliche, pero al mirar el flyer de la agencia, para nuestras desilusión, el horario para juntarse era a las 8 (Tempranísimo para un argentino, recién estoy comiendo a esa hora). Y ahí fue cuando les pedí un favor a los muchachos, les dije “Chicos no conozco la zona roja, hace 3 días que estoy acá y no se ni donde queda, y lo que era peor, ni hablemos de fumar sustancias legales” (En Ámsterdam, obvio).  Mis nuevos amigos no lo dudaron, me dijeron “Hoy salimos y te mostramos todo lo que quieras conocer”.

Salimos del Hostel y encaramos para la zona roja. Mención aparte, del Vodka Absolut no quedo absolutamente nada, así que imagínense ya nuestro estado etílico.

Ya en la Zona Roja, empezamos a recorrer las galerías, porque son eso, vidrieras como las que uno ve en un shopping con ropa o zapatos del otro lado, salvo que en vez de ropa hay mujeres con ínfima vestimenta.  Y se puede encontrar lo que quieras, es más, la zona roja está sectorizada, tenes el sector asiático, las colegialas, negras, pero donde tienen que fijarse bien es en el color del marco de las vidrieras. Si el color es rojo vas por el buen camino, sin embargo, si el marco es de color azul, solamente digamos que el color azul es un color muy de hombre, no se si se entendió.

Baño Publico de Amsterdam

Baño Publico de Amsterdam

A los 20 minutos de estar mirando vidrieras, Pablo, el mayor de mis dos nuevos amigos, nos dice “Ya fue, yo voy a pagarme una”, y la cara de nosotros dos se transformó, no podíamos creer que alguien realmente iba a tener esa experiencia y ahí nomas nos fuimos “de shopping”. Empezamos a recorrer vidrieras tras vidrieras hasta que llegamos a la indicada. Pablo se acerco y la chica le comento que por la módica suma de 50 euros, podría pasar los próximos 15 minutos con ella. No lo pensó dos veces y entró. Antes que eso Juan y yo le dijimos que estaríamos “relajándonos” en un Coffee Shop que quedaba justo enfrente del canal donde estábamos.

Acá hay un tema crucial para ubicarnos en tiempo y espacio. La próxima escena transcurre en los 15 minutos que Pablo estaba con dura trabajadora de Ámsterdam.

Nosotros dos decidimos cruzar el canal y entrar a un Coffee Shop llamado “Bulldog” que seria como el Mc Donalds de los coffee shops, ya que hay uno cada dos cuadras. Mientras íbamos caminando le comentaba que mi experiencia con sustancias prohibidas era prácticamente nula y el me dijo que no me preocupe, que no pasaba nada. Bueno hasta ahí todo en su lugar.

A fumar se ha dicho

Entramos al coffee shop y nos mandan al subsuelo. Dicho sea de paso, se accedía al mismo mediante una diminuta escalera tipo caracol muy pero muy estrecha. Bajamos y nos fuimos a la barra. Pedimos la carta, y como dos expertos catadores de vino empezamos a discutir que comprar. Al final terminamos gastando unos 12 euros cada uno, y el vendedor nos entrega una bolsita a cada uno.

Nos miramos con Juan y le digo “Vos tenes algo como para armar esto?”, pero la respuesta era obvia. Decidimos preguntarle amablemente al señor detrás de la barra a ver si nos daba una manito, pero con su mejor Poker face nos dijo “Yo no hago esas cosas”. Nos miramos nuevamente y fue ahí cuando el Señor Todopoderoso nos envía una mano desde arriba, nos chistean, nos damos vuelta y otro chico nos hace una seña como para que nos acerquemos. Era un polaco blanquísimo como el talco pero lo mas parecido a Dread Mar I (Imagínense un segundo lo raro que parecía todo). Nos dice que nos vas a ayudar si lo dejamos fumar un poquito. Nosotros chochos.

Comenzamos con el ritual, la sustancia ilegal pasaba de mano en mano haciendo un circulo perfecto. Primera pitada, todo normal, segunda pitada, todo normal, tercera pitada, se pudrió todo. Empiezo a sentir los efectos de la droga en mi cuerpo y es ahí cuando Juan me pregunta “Y ya te esta pegando?”. Le respondo afirmativamente, pero cuando era nuevamente su turno de fumar me lo quedo mirando, fue increíble, su cara paso de un color normal paulatinamente a un color tiza para luego pasar directamente a transparente. Me dice “me siento mal, me siento mal, me siento mal, me voy para el hostel” y sin previo aviso se levanta y sale corriendo.

Nos quedamos mirando atónitos con el polaco y le digo que mi amigo no estaba acostumbrado a fumar y que debía ir a ayudarlo. Me paro, y ahí recibo una cachetada de aquellas. El suelo ya no era plano y cuando intente subir la escalera (si, si , la que era muy estrecha y en forma de caracol) tarde una eternidad. Me iba agarrado de una cuerda gruesa que hacia las veces de pasamanos hasta que logré llegar a la puerta del coffee.

Salgo y mi amigo había desaparecido. Los 15 minutos de mi otro compañero de noche aún no habían pasado así que imagínense lo rápido que paso todo. Me volteo y lo encuentro ahí tirado en la puerta del coffee a Juan con una cara de muerto-vivo increíble. Le digo “Dale párate que nos volvemos al hostel”, me mira y me dice “Boludo, no siento las piernas”. Naaaaaaaaaaaaaaah, no podía parar de reírme, en eso comienzan las arcadas, pero era imposible que pudiese vomitar algo ya que no habíamos comido nada. Lo único que habíamos ingerido en toda la noche era Vodka y Sprite.

De repente veo a lo lejos una figura que me hizo acordar mucho a Brutus, el personaje de Popeye. Era un AfroHolandes que mediría unos 2 metros (la estatura o contextura física pueden verse afectada por los efectos de la droga en mi persona) y se acercaba hacia nosotros. Yo pensé, mi amigo termina en el canal y yo en la cárcel, pero no, nada de eso pasó. Brutus se me acercó  y muy politemente me preguntó si habíamos estado fumando dentro del coffee shop a lo que le respondí afirmativamente.

Esta parte siguiente es muy bizarra. El AfroHolandes se mete dentro del coffee shop y a los dos minutos sale acompañado de un hombre de unos 45 años vestido íntegramente de Doctor (Si, si, así como lo leen, Doctor) con un sobretodo color verde y creo que hasta tenia un gorrito verde.

El Doctor le alcanza a mi amigo un vasito de agua con azúcar y es en este momento que se cumplen los 15 minutos, ya que Pablo aparece nuevamente en la escena al grito de “Te dije que no fumes, si no sabes fumar, todas las noches lo mismo vos”.

El doctor se me acerca y me pide por favor si podía correr a mi amigo de la entrada del lugar (creo que no era un muy buena publicidad un flaco drogado y vomitando en la puerta de un coffee shop). Lo corro con ayuda de Pablo, y lo sentamos cerca del canal. La escena siguiente es muy parecida a la película El Exorcista ya que Juan no paraba de vomitar. Dentro mío comienzo a pensar (algo que nunca aconsejo hacer si estas bajo los efectos de la droga) y me digo a mi mismo: “Yo estoy bien” “Yo estoy bien” “Yo estoy bien?” “Mmmm no estoy bien” “Estoy mal”. Ya está, la presión corporal de mi cuerpo empezó a caer drásticamente. A los 10 segundos me convertí yo también en una hoja de calcar. Me apoye sobre un palo de luz y me desplome en el piso (Imagínense Ámsterdam en Invierno, el suelo congelado y yo ahí tirado). Apoye la mano sobre el hielo esperando a que se derrita un poco, para transformarla en agua y pasármela por la cara. La escena era de por si bizarra. La gente pasaba al lado mío, y yo me decía, estarán pensando, pobre pibe mira como quedo. Finalmente le pido a Pablo si me podía ayudar dándome un poco de esa agua milagrosa que había traído el doctor ya que mi boca se asemejaba mucho al desierto del Sahara.

Tome un sorbo y como si fuera el Pan de Lembas (Solo para entendidos del Señor de los Anillos) me recuperé al instante. Pablo me ayudo a levantarme y me fui caminando no sé como hasta el hostel. Llegué a puro instinto, ya que miraba el mapa repetidas veces a ver si me ubicaba pero los nombres de las calles se movían demasiado.

Llego, me tiro en la cama y me duermo. Debo decir que las noches anteriores había pasado un frío horrible mientras dormía, pero esta fue diferente, dormí como un bebe. Me levante al otro día temprano para ir a Berlín, con la ropa todavía sucia pero con una historia de una noche increíble bajo el brazo.

PD: Para aquellos que quieran saber como le fue a Pablo en su aventura, les puedo decir que mientras todavía tenia presión le pregunte como le había ido, y su respuesta me sorprendió, me dijo “No me gusto, me maltrató”. Así que si van a Ámsterdam no desperdicien 50 euros para que los maltraten. Gástenselos en otra cosa.

Juan a la izquierda y Pablo a la derecha, al comienzo de la gran noche, antes de fumar y pagar por sexo

Juan a la izquierda y Pablo a la derecha, al comienzo de la gran noche

Comments

  1. Yo también fui a un Bulldog, pero no fumé. Comí un cupcake espacial (que tenía hash), y es una lástima no haberte leído antes, porque no sabía que con un simple vaso de agua y azúcar se iban los efectos! Tuve una noche larguísima de delirar y asustarme por mi estado, sufriendo una sed terrible y un pánico atroz cada vez q iba al baño del hostel a descargar todo el líquido que me pasaba ingiriendo por sentirme, tal cual lo describís, en el desierto del Sahara. Encima estaba en una habitación con 20 personas, todos drogados, cada uno delirando un mambo diferente tirados en las camas. Mi novio flasheaba que era agua, unas chinas que eran pajaritos, a mi me agarró un hambre terrible y salí a la calle a comprar un sandwich en ese estado y no podía cruzar la calle, fue todo muy bizarro y gracioso,pero en el momento tenía un pánico terrible! jaja Saludos!!! Muy divertida tu historia!

    1. Gracias por compartir tu historia conmigo. La verdad que son esas pequeñas historias las que hacen que un viaje valga la pena!!! .. Un abrazo grande y suerte.

  2. muy buenooooooo!!!! Me diverti mucho, ahora una pregunta , donde lavaste tu ropa jajaaja

  3. 😀 Me encantó la historia, me morí de risa! Entré a tu blog hace poco y no paro de leer, tenés mucha onda para contar las cosas! Buenos viajes!

    1. Muchas Gracias Lau!!!! … La verdad que le trato de meter toda la onda que pueda en cada post!! Y espero poder trasmitir eso!!! Salu2!

  4. Hoooola, por esas casualidades del destino me topé con tu blog, es genial como lo contaste, hasta debo haber sentido lo que vos mientras leía jajajaja, planeo esacaparme en diciembre a donde me lleve el pasaporte y el bolsillo jaja, si sabes de alguien que quiera salir a vagar avisame!! Suerte trotamundos!

    1. Author

      Excelente decisión Lu!!!! 😀 Si se de alguien te aviso …

      Mucha suerte a vos tmb!!!

      Favio

  5. JAJAJAJJAJA QUE AMNERA DE CAGARME DE RISA… JAJAJA.. GROSO. ABRASO

  6. Como casi todos, no se como caí acá. Muy buena tu historia, mas aun cuando quien la lee ha experimentado estado de alucinación con sustancias canabinoides!!!!!!jajajajaja.
    …”Primera pitada, todo normal, segunda pitada, todo normal, tercera pitada, se pudrió todo”… genial pasaje!!!!

  7. Te vengo leyendo desde hace unos días para preparar mi 1er viaje por Europa, y ésta, lejos, fue la mejor historia! Impecablemente relatada. A mí también me pegó para el orto, exactamente igual que a “Juan”, una vez acá en Buenos Aires con “No sé qué me dieron pero decían que era de la mejor”, así que esa experiencia borró todas mis expectativas de probar algo bueno en Amsterdam, si me va a pegar tan mal. Besos y gracias por compartir tus experiencias, me encanta como lo hacés y me sirven un montón como referencia.

    1. Author

      Gracias Ana!!!! … Si, a veces hay que tener cuidado con esas cosas .. 😛

      Un abrazo grande

      Favio

  8. jajajaja… como me hiciste reír! Muy buena la forma que tenes de relatar las cosas, detalle por detalle. Segui así!
    Que mal el pibe que fue a buscar amor y termino maltratado! jajajaj

  9. Igual ese mal viaje también está relacionado con la mezcla. NO HAY QUE MEZCLAR TANTO ALCOHOL CON LA MEJOR MARIHUANA DEL MUNDO! Obviamente te va a dar vuelta y la podés pasar mal. Encima uno de los efectos de la marihuana es la paranoia, lo que puede hacer que un pequeño malestar de cualquier tipo, en tu cerebro se convierta en lo peor del mundo, lo que, dado el poder de la mente (posta, no es una cosa de fumeta) puede terminar arruinandote toda la experiencia y haciendote sentir peor.

    1. Author

      Tal cual Lucas,

      Siempre hay que tener cuidado, más estando en el extranjero, y solo. Gracias por los consejos 😀

      Favio

  10. me mori con tu relato..jajjjajajajaj viajo en unos meses y voy a pasar por amsterdam….” no fumes, sino sabes fumar”, pero es como decis, es como ir a paris y no pasar por la torre eiffel……asique veremos q sale de mi experiencia…! cai recién hoy en tu blog y adore tu relato..!!!! mis felicitaciones Favio!!!! y q sigan lo exitos…!

  11. Jajajaja estoy planeando ir para aquellos lados con un amigo y la de “BOLUDO! NO SIENTO LOS PIES!” me suena familiar con el jajaja.

    Hoy descubri este blog. Muy bueno! Felicitaciones y añadido a paginas favoritas para conocer nuevas historias!

    Saludos favio y no dejes de viajar

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