Lugares Encantados: Las Salinas de Maras y el Laboratorio de Moray

El mundo está lleno de lugares mágicos. Con cada viaje que hago, cada rincón del mundo que conozco, esta afirmación se revalida una y otra vez. La mayoría de ellos están diseñados, pura y exclusivamente, por la naturaleza. Sabia ella, no caben dudas.  Sin embargo, muchos otros, el hombre los crea con sus propias manos, quizás en un intento tácito de pedir disculpas por la destrucción de los que la madre tierra concibe.

Aquellos lugares encantados son los que seducen al viajero, los que nos mantienen en vigilia. Sedientos de más. Cada uno de ellos guardan un hechizo particular que nos impulsa a buscar, a indagar, a explorar, a ir más allá de lo cotidiano y familiar.

En mi séptimo día en Perú, dos de estos sitios se revelaron ante mi. Envueltos en misterio, cada uno de ellos guarda enigmas conocidos solo por las personas que los proyectaron. Estos son los casos de Maras y Moray.

Las Salinas de Maras
Las Salinas de Maras en Perú

Las Salinas de Maras en Perú

Ubicadas a las afueras de Cusco, estos piletones, repletos de sal, conmueven la mirada al solo mirarlos. Un paisaje inenarrable. Desde las alturas, aparenta ser un panal de abejas, celdas y más celdas, una junto a la otra, en donde resaltan el color blanco de la sal, mezclado con el rojizo de la montaña. La perfecta armonización de la mano del hombre y la naturaleza.

Las Salinas de Maras en Perú

Las Salinas de Maras en Perú

Las salinas tienen un origen pre-incaico y es utilizada, hasta estos días, para extraer una de las sales más finas y caras del mundo: la sal rosa. La misma se emplea en la elaboración de platos gastronómicos internacionales, principalmente.  También podremos encontrar la habitual sal blanca que usamos cotidianamente y una tercera de color café, que se aprovecha con fines medicinales.  En su conjunto podremos adquirirlas en los pequeños puestos que se encuentran en la entrada del complejo, junto a otros artículos de  elaboración artesanal, que encontremos por todo el Perú.

¿Cómo es que existen? Se preguntaran. Dentro de la montaña se encuentra un pequeño afluente de agua dulce que corre por dentro de la misma. A medida que el líquido avanza, éste va erosionando las sales y, mediante un sistema de conductos, como las cañerías de una casa, pero a cielo abierto, se va distribuyendo en cada una de las terrazas. Una vez que el agua se evapora, Voilá, una fuente de sal prácticamente inagotable.

Una vista panorámica de un espectáculo sin igual

Una vista panorámica de un espectáculo sin igual

El Laboratorio de los Incas: Moray

Las prácticas y las costumbres de los Incas encierran un sinfín de misterios. Muchos de los lugares que visitamos albergan solo suposiciones y teorías de lo que realmente ocurría allí. Aún así, se sabe que esta civilización tenia un fuerte, y estrecho, vínculo con la naturaleza, y que intentaba sacarle el máximo provecho a lo que la tierra proveía. De allí nace el Laboratorio de Moray.

El Laboratorio de los Incas: Moray

El Laboratorio de los Incas: Moray

Presentado como un centro experimental de esta cultura milenaria, estas terrazas en forma de círculo y semicírculos, tenían la función de “testear” el crecimiento de diferentes cultivos a distintas alturas. Cada nivel de la plataforma posee un microclima particular. La temperatura varía según el escalón en el que se encuentre. Con ello, se podía verificar a qué altura, la papa, la coca o la quínoa por ejemplo, tenían un mayor desarrollo y progreso. Un laboratorio de genética natural.

El Centro Experimental de los Incas: Moray

El Centro Experimental de los Incas: Moray

Algunos “detalles” que escapan al razonamiento colectivo son, por ejemplo, las escaleras flotantes que se utilizaban para bajar de un nivel al otro, construidas de esta forma, para aprovechar la totalidad de la superficie de cada terraza. Un desagüe natural ubicado en la plataforma inferior, que prevenía de inundaciones a la construcción. Y con una mirada más refinada, la forma de útero que toma el complejo, quizás como ofrenda a la bondades de la Madre Tierra.

El útero de la Madre Tierra

El útero de la Madre Tierra

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Ambos sitios contienen una riqueza tanto visual, como energética, siendo este último, uno de los puntos de encuentro de varias comunidades que buscan razones más allá de lo tangible y material. Las excursiones a estos sitios son bastante recientes, ya que cobraron notoriedad hace solo unos pocos años atrás, por lo tanto aprovechen ahora que todavía se puede caminar por ellas y sentir esa energía tan particular que encierran.

Comments

  1. Yo bajé hasta allá abajo el primer día que llegué a Perú. Casi muero al subir… Qué bonito recordar estos sitios, el valle sagrado es de los lugares más impresionantes que he conocido

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