Información y Consejos para el Camino de Santiago I

A continuación intentaré detallar de la mejor forma posible toda la información que pude recaudar en mi viaje por el Camino Norte de Santiago, e intentar brindarles algunos consejos al respecto. Siempre tener en cuenta que todo será mi opinión subjetiva, y que cada uno podrá vivir una experiencia diferente al realizarlo.

La Credencial: ¿Dónde conseguirla y para qué sirve?

Mi Credencial

Mi Credencial

La Credencial será el único documento que tendremos durante todo el Camino de Santiago para constatar en los albergues, restaurantes, bares, etc. que efectivamente somos peregrinos. Por lo tanto, mientras dure el trayecto será más o tan importante como nuestro pasaporte. Siempre deberemos llevarla en algún lugar seguro, y aislada de los posibles maltratos externos (agua, sudor, etc.). Lo que la mayoría de las personas hace es comprar una de esas bolsitas Ziploc y ponerla dentro.

¿Dónde conseguirla?

En la mayoría de los albergues podremos obtener nuestra credencial, especialmente si estos se encuentran al comienzo del Camino o en alguna ciudad de importancia. Es totalmente gratuita aunque muchas veces los hospitaleros o voluntarios nos pedirán alguna donación. La mía la conseguí en el Albergue de Irún, y aunque no me quede a dormir en él, doné 10 euros por la misma.

¿Para qué sirve?

Como dije con antelación, la Credencial se convertirá en nuestra única prueba de que estamos haciendo el Camino de Santiago. Los hospitaleros de aquellos albergues que sean exclusivamente de peregrinos nos la pedirán al momento de registrarnos, y le colocarán el sello pertinente del lugar. Cuando finalicemos el Camino, en Santiago, para poder pedir la Compostela se nos requerirá mostrar la credencial con sus sellos. Al mismo tiempo existen bares o restaurantes que por ser peregrinos nos harán un pequeño descuento en los menús, así que siempre deberemos llevarla con nosotros.

Ya repleta de sellos y experiencias

Ya repleta de sellos y experiencias

Mejor época del año para hacer el Camino

Si me preguntan rápidamente ¿Cuándo puedo hacer el Camino de Santiago? Les respondería: “En cualquier momento“. Hay muchísimas personas que viajan y quizás no todas puedan hacerlo en la mejor época del año, por lo tanto no dejen que las estaciones o las horas de sol sean un impedimento para hacer esta experiencia.

Ahora ¿Existe una mejor época para hacerlo? En mi opinión sí y dependerá mucho de qué Camino elijan para llegar a Santiago. El verano Europeo (Junio, Julio y Agosto) es sin lugar a dudas el momento del año en que la mayoría de personas se lanzan a hacerlo, sin embargo, desde mi punto de vista no es la mejor época. Aunque tendremos más horas de sol, la cantidad de personas en cada etapa dificultará nuestras chances de conseguir un lugar en los albergues, por lo que tendremos que salir más temprano, y siempre tendremos ese temor mientras caminamos de no encontrar alojamiento en el próximo pueblo. Y el camino es para disfrutar, e ir libre de preocupaciones, por lo tanto creo que los meses de Abril, Mayo, Septiembre y parte de Octubre serán los indicados para vivir una experiencia positiva.

Durante estos meses las temperaturas extremadamente cálidas y frías son menores, por lo que no tendremos que llevar equipaje de más para combatirlas.  El caminar se nos hará más ameno, y tendremos más oportunidades de encontrar lugar en los albergues. En mi caso, en el Camino Norte, decidí hacerlo entre los últimos días de Agosto y todo Septiembre, y la verdad que salvo contadas ocasiones siempre llegué holgado a los albergues, en lo que a disponibilidad respecta. También hay que tener en cuenta que muchos alojamientos abren sus puertas solo en los meses de Julio y Agosto, que coincide con las vacaciones de los chicos en Europa, por lo que muchas escuelas se convierten en albergues para los peregrinos.

Los días de lluvia también tienen su recompensa

Los días de lluvia también tienen su recompensa

Tuve mis días de lluvia, que son más comunes en el Camino Norte que en el Francés, simplemente por el hecho de que el primero está pegado a la costa. En esos días, un simple y pequeño paraguas fue mi único refugio. También había muchas personas que llevaban consigo un piloto o chubasquero, pero este último solo lo recomiendo sacar en esos días en que la lluvia no parece tener fin. Muchas veces llueve un poquito, luego para y sale el sol, por lo que tener un paraguas a mano es mucho más práctico que parar 5 minutos cada vez que nos tenemos que poner o sacar el piloto.

Con respecto al sol habrá etapas, especialmente en verano, en que se nos hará insoportable caminar y no tendremos ni una sombra. En estos casos, recomiendo llevar un gorro, una botellita extra de agua y una crema para el sol.

Cantando de la felicidad en un día de sol

Cantando de la felicidad en un día de sol

La Mochila: ¿Qué llevar y qué no?

Existen en el Camino ciertos obstáculos que tendremos que superar día a día. Algunos de ellos como el tiempo o el relieve de cada etapa serán factores externos, que por más que no queramos habrá que lidiar con ellos. Sin embargo, existen otros factores que serán internos, donde podremos inferir y hacer una diferencia a nuestro favor. En este caso creo que junto con las zapatillas, la mochila es uno de los más importantes.

El peso

En el caso de los hombres, una mochila no debería superar los 8 kilos de peso, en cambio, para las mujeres, entre 5 y 6 sería lo óptimo. Muchos me habían dicho que en las primeras etapas era donde el peso se notaría más, y que a medida que vayan pasando, me iba a ir acostumbrando. Quizás fue el hecho de que mi mochila rondaba los 10 kilos, pero debo admitir que durante todo el Camino sentí ese peso extra en mi espalda. A veces más, a veces menos. Lo que debemos intentar es nunca focalizar nuestras energías en pensar “Cuanto pesa esta mochila, no doy más“. En esos momentos lo mejor es descansar unos minutos, estirar bien y volver a arrancar pensando en otra cosa.

¿Qué llevar y qué no?

Como leí en varios lados, y efectivamente es así, todos los “por las dudas” hay que dejarlos afuera. Imagínense que caminaremos un promedio de 25 kilómetros por día, por lo que cualquier gramo de más se sentirá como un kilo extra. Para ponerles un ejemplo, al comenzar el Camino tenía uno de esos jabones para lavar la ropa, pesaba como medio kilo, por lo que a la tercera etapa decidí tirarlo a la basura (En la mayoría de albergues hay lavadoras y secadoras). No llevar libros, computadoras, cualquier cosa que no sea esencial.

En mi mochila había:

  • 4 camisetas
  • 4 pares de medias y 4 mudas de ropa interior
  • 2 bermudas (lo ideal son las que utilizamos para ir a la playa, simplemente porque no pesan nada y se secan rápidamente)
  • 1 Abrigo
  • 1 Ojotas o 1 Zapatillas
  • 1 Toalla
  • 1 Kit para Ducharse (Jabón, Shampoo, y poco más)
  • 1 Bolsa de Dormir (Esencial para los Albergues)
  • 1 Botella de Agua (de 500 ml)
  • 1 Paraguas pequeño

Y obviamente quedan afuera de esta lista las zapatillas para caminar + alguna que otra comida o snack para el Camino.

Tipo de Mochila

Este punto lo quería aclarar porque es extremadamente esencial llevar una mochila que tenga esos cinturones para cerrar tanto a la altura de la cadera, como en el pecho. No se dan una idea como eso quita peso de los hombros y hace el trayecto mucho más ameno.

Servicio de Transporte de Mochila

Para aquellos que algún día se sientan muy cansados, o tengan por delante alguna etapa maratónica, en los albergues se suele ofrecer un servicio de transporte de mochila. No suele ser caro, ronda los 5 euros por trayecto y es bueno saber que está ahí como una opción más.

Las Zapatillas: Nuestras mejores amigas

Si hay algo que debemos cuidar a la hora de caminar 25 kilómetros por día serán nuestros pies. El motor principal del Peregrino. Por esto mismo si en algo debemos hacer una buena inversión será en nuestra zapatillas.

Según mi experiencia, las zapatillas no deberán ser ni muy blandas, como esas para correr o hacer deporte, ni extremamente duras, como para escalar o hacer montañismo. Tendremos que buscar algo que se encuentre en el medio, que soporten nuestros pies pero que tampoco los asfixien. No es necesario que sean tipo Botas, mientras cumplan con las condiciones anteriores estarán bien.

Por todo terreno, hasta los más impensados

Por todo terreno, hasta los más impensados

En mi caso, compré unos días antes de comenzar el Camino (algo que tampoco está recomendado, ya que siempre es mejor llevar unas zapatillas que estén previamente almoldadas a nuestros pies) unas zapatillas de The North Face que me salieron mis buenos 130 euritos, pero valieron cada centavo. Es de suma importancia que tengan la tecnología Gore-Tex, que permite al pie respirar mientras caminamos. Especialmente porque en los días de lluvia, o con mucho calor, se nos mojarán por dentro, y no hay nada peor que despertarse un día para caminar 35 kilómetros y que las zapatillas estén todavía empapadas del día anterior.

Haré hincapié una última vez más en el tema de las zapatillas porque es crucial y se convertirán en nuestras mejores amigas, o peores enemigas a la hora de hacer el Camino.

Palo para caminar ¿si o no?

Créeme cuando te digo que yo era de esos que decía “¿Para qué voy llevar un palo de esos? No voy a caminar como un robot” y dejáme decirte lo equivocado que estaba. A la tercera etapa ya tenía las rodillas a la miseria, para la cuarta ya tenía un palo conmigo. Igualmente soy de esos que piensa que el palo elije al peregrino y no el peregrino al palo. Pasaremos por muchos bosques y no nos costará nada hacernos de uno a nuestra medida para poder caminar.

Nos ayudarán en los ascensos, quitándonos peso de la espala y en los descensos como apoyo extra. Son especialmente importantes si el relieve que nos espera tiene muchas subidas y bajadas, por lo que para el Camino del Norte es prácticamente una obligación llevar uno.

Hasta las vacas tenían palos para apoyarse :D

Hasta las vacas tenían palos para apoyarse 😀

Edad para hacer el Camino

Así como la mejor época del año, no creo que haya una edad ideal para hacer el Camino de Santiago. He visto durante mi trayecto a padres con sus hijos adolescentes, así como también gente mayor, siendo 82 la edad del peregrino más longevo. Lo importante, y lo que debemos tener en cuenta, es el ritmo que llevaremos al hacerlo. Algunos deberán hacer etapas más cortas, otros realizar más descansos por trayecto, lo importante no es ver quien llega primero, sino simplemente llegar.

Igualmente, quitando la edad del medio, recomiendo llevar un seguro médico y un botiquín pequeño siempre con nosotros. Siempre debemos ir con cuidado, especialmente en las bajadas o cuando debemos caminar por sobre rocas, ya que cualquier mal paso que demos nos puede dejar afuera del Camino.

Aquí termina esta primera parte con algunos consejos e información del Camino de Santiago, próximamente haré una segunda con detalles de las etapas, los albergues, la alimentación y el costo de realizar el Camino.

Y dejá que las flechas te guíen por el Camino de Santiago

Y dejá que las flechas te guíen por el Camino de Santiago

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