Hacer el Camino de Santiago ¿Solo o acompañado?

Cuando le cuento a la gente sobre mi experiencia en el Camino Norte a Santiago pocos pueden creer que por 33 días caminé en promedio 25 kilómetros, muchos menos que lo decidí hacer completamente solo. “¿Te caminaste 840 km solo, no te volviste loco?“. La verdad que al momento que decidí hacerlo, 2 meses antes, no existía en mi mente ninguna otra manera. Tenía ganas de experimentar algo diferente, algo que me marcara y soy un convencido que cuando uno esta viajando por su cuenta ese factor X que hace que los momentos sean mágicos se multiplica. Pero esta ecuación de felicidad no estaría completa si dejamos afuera a su común denominador: las personas.

Durante el Camino tuve la suerte de cruzarme con gente maravillosa de todas partes del mundo. Dos españoles me contaron toda la historia de la península Ibérica desde los romanos hasta la actualidad, hablé de política y costumbres con una alemana, la obligué a comprar Dulce de Leche en un Monasterio en Galicia, conocí una francesa que había recorrido 2200 kilómetros en carpa, comí Shakshuka y festejé el Rosh Hashaná (Año Nuevo Judío) con dos chicas Israelitas. Personas con las que compartí historias, risas, que me contaron sus sueños, sus miedos, gente a la pude aconsejar y aquellos que me aconsejaron. En fin, seres humanos que dejaron en mayor o menor medida una marca, una huella en mi.

Conquistando los sueños ...

Conquistando los sueños …

¿Solo o acompañado? ¿Por qué no ambos?

Antes de intentar darle una respuesta concreta a esta pregunta, tienen que saber que si deciden hacer el Camino de Santiago, habrá un viaje que indefectiblemente tendrán que sortear solos, el interior. Un recorrido que no puede medirse en kilómetros, que trasciende tiempo y espacio, un trayecto nos llevará a través de los años, de cada decisión importante que hemos tomado en nuestras vidas. La chance de tener una conversación con uno mismo. Este es quizás uno de los motivos principales por lo que la gente decide hacer el Camino, adquirir la capacidad de abstraerse de todo aquello que nos distrae en nuestra rutina diaria, de desconectarse del mundo y de uno mismo para poder observarse desde afuera.

Ventajas de hacerlo solo
¿Quién me saca una foto con este paisaje?

¿Quién me saca una foto con este paisaje?

Tuve la suerte de poder hacer la mitad del Camino totalmente solo, y la otra mitad en grupo, por lo que intentaré trasmitirles mi opinión con respecto a las dos formas de hacerlo.

La principal ventaja de hacerlo solo es sin dudas el manejo de los tiempos. Despertarse a la hora que uno quiere, decidir a qué hora arrancar, cuántos kilómetros caminar, cuando parar, cuando seguir, a que hora irse a dormir. Cuando vas por tu cuenta tenes el poder absoluto sobre la experiencia que significa hacer el Camino. Cada persona es diferente, cada una tiene su ritmo y sus necesidades, por lo que no tener que pensar en dos o más termina siendo una ventaja.

Al mismo tiempo, cuando lo haces solo, estás más abierto a conocer otras personas. Esto no quiere decir que si viajas con tu amig@ no vayas a conocer a nadie más, pero cuando uno está solo busca más el contacto con el extraño. Somos seres sociales, y buscamos siempre ese vinculo con el otro, y a mi parecer estamos más predispuesto a lograrlo si no conocemos a absolutamente nadie.

Como dije antes, el Camino es un viaje interior en donde excavamos hasta lo más profundo de nuestro ser en busca de respuestas. Nos colocamos en tercera persona, contemplamos y analizamos desde un lugar privilegiado nuestra vida, y creo que cuanto más tiempo pasemos con nosotros mismo, más jugo le sacaremos a esta experiencia.

Por último, en mi caso, a este viaje lo tomé como un desafío personal. Algo a lo que me tenía que afrontar, conquistar e ir en busca de la recompensa. Y la satisfacción de haberlo hecho solo creo es mayor a la de hacerlo acompañado.

La sombra, nuestra compañera inseparable

La sombra, nuestra compañera inseparable

Ventajas de hacerlo en grupo

De la vereda de enfrente esta el caminar acompañado. Cabe aclarar que existirá una diferencia entre conocer un grupo en el trayecto a ir con uno que ya conocemos de antemano. Cuando pasamos horas y horas caminando junto a una persona que no formaba parte de nuestro entorno tenemos todo por descubrir, y si encima esa persona tiene costumbres diferentes a las nuestras los temas de conversación serán extremadamente nutritivos. Podremos saber como viven, como piensan, como se comportan personas de otras nacionalidades, y esto es, a mi parecer, una de las bellezas de viajar.

Pero si de ventajas de caminar en grupo hablamos uno de los pilares más fuertes será el constante apoyo psicológico. No solo podremos compartir el peso físico de una mochila sino también el desgaste mental que implica caminar 25 kilómetros todos los días. Habrá momentos en que las piernas no querrán responder, subidas que de solo observarlas nos cansarán, o etapa largas en donde se nos hará el doble de difícil el simple hecho de levantarnos por la mañana. Será clave para aquellos momentos tener un voz aliada, más allá de la interior, que nos diga “Vamos que se puede“.

Al mismo tiempo cuando viajamos en grupo tenemos una mayor sensación de seguridad. Y no me refiero simplemente al hecho de cuidar el equipaje o de evitar caminar solo por las etapas, sino que la compañía es importante también a la hora de las posibles lesiones. Tuve la fortuna de que no me pasó nada, pero en el caso de algún golpe de calor, o dando simplemente un mal paso, tener a alguien a nuestro lado será de suma importancia. Esto no significa que hacerlo por nuestra cuenta sea inseguro, ya que durante el Camino nos cruzaremos constantemente con otros peregrinos, pero en etapas largas o de mayor dificultad es un plus estar acompañado.

Por último, y creo que por lejos lo más importante de hacerlo con alguien, es el vínculo que sea crea entre esa/s personas y uno. Compartir una experiencia de este calibre ayuda muchísimo a conocer en profundidad a quienes caminan a nuestro lado y crea una conexión que desconocerá de tiempo y distancias.

Descansando después de tanto andar ...

Descansando después de tanto andar …

Conclusión

Si tengo que posicionarme en algún lugar de esta balanza creo que si vas a hacer el Camino por primera vez la mejor opción es hacerlo solo. Tendrás la fortuna de poder digerir a tu ritmo lo que significa este desafío y sacarle todo el jugo que tiene para dar. El grupo tarde o temprano aparecerá ante ti.

Los Mosqueteros del Camino

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