Cómo encontré el mejor regalo de Navidad

Nunca me sentí una persona con suerte, nunca en mi vida gané ningún premio, muchos menos un sorteo, y sin embargo aquí estoy, cumpliendo un sueño del que muchos no llegan a dar ni el primer paso. Todo dejé, quizás más de lo que estaba dispuesto, por un camino que día a día se construye. Un camino difícil, zigzagueante, repleto de subidas y bajadas, donde caigo y me levanto porque al fin y al cabo soy yo el artífice del mismo.

Aunque no soy un gran fanático de la navidades, estar lejos de mi tierra, de mis afectos, logra que algo dentro mío busque desesperadamente un abrazo, una caricia, una palmada. Miro a mi alrededor y veo gente, que hace solo 3 meses atrás, eran completamente desconocidos. Sentado los observo detenidamente. Les hablo y los escucho, pero lo único que pasa por mi cabeza es descifrar como es que estos extraños se transformaron tan rápido en amigos, en familia. Cada uno tiene una historia, una mochila con la que cargan, algunas son más livianas, otras más pesadas que la propia.

Desde la cocina llega el aroma de empanadas árabes que Natalia está cocinando. Pienso en mi madre, y como cada vez que volvía de Tucumán le pedía incansablemente que me las prepare.

De repente -frente a mi- un alboroto. Desde el patio se alzan voces familiares. Son los chicos con los que viví más de 2 meses, y que hoy decidieron volver a Christchurch para crear una nueva historia juntos. Me paro y abrazo a cada uno de ellos, los extrañe y no tengo vergüenza en decírselos.

Se hacen las 20:00 y la mesa está servida. Busco el vitel toné de mama, las salchichas envueltas, o la fondue de queso de la tía. Quizás en algún mundo paralelo mañana me arrepentiré de haber comido tanto, sin embargo desde el cual escribo, sé que me separarán 10000 kilómetros.

Llegan las 22.00 y quedo solo en la casa. La fiesta sigue en algún otro lugar y yo entro a la ducha para darme un baño de cruda realidad. Estoy en Nueva Zelanda y hoy toca trabajar.

A las 23:58 salgo afuera y me prendo un pucho. Miro a mi alrededor pero aquí nadie parece estar pendiente del reloj. Nadie mira su celular, nadie me pide llamar al 113. Espero con ansias los fuegos artificiales, pero estos hacen caso omiso a la cita. “Que raro – pienso. Quizás aquí los perros ganaron finalmente su batalla contra la pirotecnia”. Miro al cielo, como lo hacía de niño, buscando un trineo tirado por renos, pero mis ojos solo chocan con las estrellas y la interminable oscuridad de la noche.

Los Mejores Regalos de la Vida son Gratis

Los Mejores Regalos de la Vida son Gratis

“A veces los regalos más pequeños son los que nos llenan el corazón”

Vuelvo a entrar al hotel, y voy en busca de la aspiradora para empezar mi rutina diaria cuando desde afuera escucho un barullo. Dos autos paran en la puerta del hotel, y de ellos bajan todos mis amigos. Los miro y me quedo sin palabras. Ese pedacito vacío de corazón que dejé en la Argentina vuelve a completarse con cada abrazo que recibo de ellos. Me lleno de felicidad y me doy cuenta que los mejores regalos son los que no tienen envoltorio. Puede que en la vida no haya ganado grandes premios, ni haya salido favorecido en los sorteos, pero si esto no es tener suerte ¿qué lo será? Esta Navidad, el Universo decidió regalarme algo que no se puede comprar con dinero: Amigos.

Se fueron y volví a entrar. Me acerqué a la ventana y mirando nuevamente al cielo una palabra escapó de mi boca: Gracias. Gracias por esta familia, gracias por estos abrazos, gracias por estas caricias al alma.

Para muchos las navidades no son más que un impulso consumista impuesto por un capitalismo que disfraza a un barbudo con los colores de Coca-Cola, y lo hace repartir regalos por el mundo. Imagínense cuanto nos estaríamos perdiendo si solo eso sería. En estas fiestas regala sonrisas, regala abrazos, regala lo más valioso que tenemos, tan valioso que no podemos comprarlo, regala amor.

Comments

  1. Feliz de haber sido parte de ese momento en tu vida. De haberte regalado un abrazo en navidad! Mereces eso y mucho mas amigo!

  2. Orale, está super padre lo que escribes, a mi me gusta mucho viajar con mi esposa y para esas experiencias lo hacemos con Fiesta Americana Vacation Club, una experiencia siempre muy recomendable con ellos.

  3. Dos años después, y para estas fechas, encontré este post, espero que recibas tantas sonrisas y abrazos estas fiestas también. Gracias por tan inspiradoras palabras siempre!!

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