San-Juan de Gaztelugatxe: Dragonstone de Game of Thrones

La infancia es quizás una de las etapas más lindas por la que pasa el ser humano y es, al mismo tiempo, de las que menos recuerdos conservamos. Es en ese mismo período donde la imaginación y la fantasía se manifiestan en su estado más puro e inocente. Llegamos a concebir mundos y hechos extraordinarios alrededor nuestro como si de magia se tratase. Sin embargo, cuando vamos creciendo, este poder va desapareciendo, ya sea por nuestro afán de insertarnos en la “vida normal” o por la presión de nuestro entorno que nos lleva a poner los pies sobre la tierra. Aún así, jamas desaparece, y pase lo que pase siempre quedará latente dentro nuestro.

Quizás sea por eso que me gusta tanto la ficción. Mundos imaginarios donde los hechos y sucesos distan mucho de la cotidianidad que vivimos en el día a día. Hoy hablaremos de uno de esos mundos, y de como podemos volver a recrear esa magia de volver a sentirnos parte de uno.

Descubrimiento y promesa

Martes 8 de agosto, 20.45 Hs, esperando en la fila del avión a Madrid, saco el celular y me pongo a chusmear Facebook para pasar el rato. Hacía horas que no comía nada y el olor que provenía de la pizzería que se encontraba a mi izquierda no ayudaba para nada. Pensé unos segundos en salir de la fila para comprarme una porción de pizza, pero pronto salió el cocodrilo que suelo llevar en el bolsillo y me dijo “Mejor esperemos a que salga el vuelo, seguro nos dan algo”.

Vuelco nuevamente mis sentidos al celular y mis ojos chocan con una publicación que decía “Localizaciones en el mundo que dan vida a Game of Thrones“, una de mis series favoritas. Mi curiosidad pudo más y al entrar al artículo, el primer nombre que apareció fue San Juan de Gaztelugatxe.

San Juan de Gaztelugatxe - Dragonstone

San Juan de Gaztelugatxe – Dragonstone

Volteo y vuelvo momentáneamente al mundo real para ver que a una mesa le había llegado la pizza, muzzarella, grande, de fina masa y generoso queso que llegaba prácticamente al limite de la crosta dejando espacio suficiente como para escabullir la punta de los dedos, orégano y la cantidad exacta de aceite. Brillaba ante mis ojos hambrientos. Luchando contra mis ansías decidí volver al articulo.

San Juan de Gaztelugatxe albergaba la zona de filmación de Dragonstone en Game of Thrones. Isla que supo ser bastión de avanzada de la casa Targaryen, para luego de su caída estar al mando de Stannis Baratheon, hermano del Rey, y que en la última temporada volvió al centro de la escena con la vuelta de la madre de Dragones, la Rompedora de Cadenas, la que no Arde y bla bla bla … Daenerys  Targaryen a Westeros. Fui bajando el artículo hasta dar con la ubicación de San Juan: el País Vasco. No lo podía creer, justo mi primera parada en Europa sería allí.

Miré por última vez a mi izquierda para ver la cara de felicidad y regocijo de aquella mujer comiendo su grande de muzzarella, mientras su marido intentaba cortar el queso derretido que se expandía sus buenos centímetros y me dije (a lo Homero Simpson) “Esta bien cerebro, la pizza nos la perdemos pero a Dragonstone vamos como sea“. Y con ese compromiso intangible entre estomago y cerebro sellamos el primer lugar a visitar en mi viaje al viejo continente: San Juan de Gaztelugatxe.

San Juan de Gaztelugatxe – Dragonstone

San Juan de Gaztelugatxe - Dragonstone

San Juan de Gaztelugatxe – Dragonstone

Gaztelugatxe es sin dudas un lugar mágico. Se trata de un islote natural, unido a tierra por un puente, y moldeado por la interminable lucha entre el mar y la tierra, donde se erigen arcos y cuevas esculpidos por el mismísimo tiempo.

Este castillo sobre rocas (significado de su nombre es euskera, la lengua del país vasco) ha servido de fortaleza en numerosas batallas, por ejemplo, en la resistencia contra la corona de Castilla o para hacer frente a los ataques de los corsarios. Asimismo, desde la Edad Media, es un referente para las costumbres y creencias religiosas. Alberga en su cima una pequeña ermita dedicada a San Juan que data del siglo X y es de hecho el lugar de peregrinación más visitado de la costa vasca. La romería más importante tiene lugar todos los 24 de junio. La mayoría de las personas se acercan a pasar el día, pero hay también quienes lo hacen para cumplir una promesa o para dar gracias al santo por la protección.

Los ritos religiosos suelen estar ligados al mar y dentro de la ermita se hallan distintos exvotos: maquetas de barcos, pinturas y fotografías que sirven de ofrendas por parte de marineros y pescadores en señal de agradecimiento por proteger sus embarcaciones de los peligros de mar. Cuando comienza la temporada de atún, los pescadores y las “neskatilak” suelen acudir para pedir por buen tiempo, buena salud y buena pesca. Los bermeanos (originarios de Bermeo) acercan sus barcos a estas aguas para cumplir con sus “obligaciones” bajo la ermita, tres giros a estribor y tres a babor. En algunos casos, desde la cubierta, arrojan hierbas a San Juan, después de haberlas quemado en una sartén.

El camino desde y hacia la ermita es bastante cansador. Con 241 escalones como aperitivo principal, largas subidas y empinados descensos nos esperan en un trayecto que nos sacará más de una gota de sudor. Solo mirar las caras, lengua afuera, de la gente que está volviendo es un momentáneo y pasajero alivio de lo viviremos nosotros mismos más tarde. Igualmente, cada uno a su ritmo, podrá llegar al punto más alto del islote para concretar el ritual que nos llevará a hacer sonar 3 veces el campanario otorgándonos un deseo a voluntad.

En busca de mi deseo

En busca de mi deseo

Más allá de los sentimientos o experiencias extras que nos puede provocar recorrer parte de ese mundo que imagino George R.R. Martin, el lugar en sí tiene un encanto propio y merece la pena visitarlo aunque no sepamos quien es Tyrion Lannister (el mejor personaje de GoT, of corsssss).

¿Cómo llegar a Dragonstone?

San Juan de Gaztelugatxe - País Vasco

San Juan de Gaztelugatxe – País Vasco

En la ficción no parece del todo complicado llegar si contamos con un Dragón como hijo, sin embargo en la realidad, y sin la disposición de un auto, las cosas se harán un poco más lentas. Yo estaba alojado en Bilbao, que es de las ciudades grandes del País Vasco, la más cercana a San Juan. Desde allí tomé el bus 3518, en Plaza Moyua hacia la localidad de Baquio que queda al norte, se tarda aproximadamente 45 minutos y tiene un costo de 2,5 euros. Nos bajamos en la última parada en Baquio y desde allí caminaremos hasta la ermita que nos llevará una hora y media dependiendo el paso de cada uno. Tenemos un bar / restaurante a mitad de camino con precios relativamente acordes al resto del País Vasco.

Caminando desde donde nos deja el bus hasta la ermita

Caminando desde donde nos deja el bus hasta la ermita

Una vez ya en Baquio nuevamente, me subí al bus y emprendí mi vuelta a la ciudad de Bilbao. Un sentimiento de satisfacción y alegría invadieron mi cuerpo, aquel niño interior que solía inventarse mundos en el patio de su casa había, aunque sea por un día, vuelto a la vida.

Comments

Deja tu comentario: