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Mi descubrimiento en Salta: “Los Niños de Llullaillaco”

Existen momentos sorprendentes en la vida de todo viajero cuando se encuentra ante un hallazgo poco común. Hallazgos que uno intuye, encontrará en lugares remotos de este mundo. Cosas inimaginables, increíbles, que no se ven todos los días. Es en ese momento que el viajero, que se jacta de conocer en demasía este mundo, se da cuenta que uno no debe viajar miles de kilómetros para encontrarse con algo que lo maraville. Quizás dentro de la misma ciudad que habita o a pocos kilómetros de distancia, uno puede terminar sintiéndose como Colon topándose con América, descreyendo del tamaño del descubrimiento que acaba de hacer y eso lo dejo atónito, boquiabierto, con ganas de seguir explorando y de descubrir nuevos tesoros.

Unos amigos míos estaban de pasada en Salta, recorriendo el Norte Argentino, por lo que decidí sumármeles unos días. Salta, esa ciudad que había tenido la oportunidad de recorrer varias veces y que, a pesar de ser hermosa, no había tenido sobre mí el impacto de otras ciudades más pequeñas como Tilcara o Iruya.

Después de alojarme en el mismo hostel que había parado durante mi viaje, Alquimia, me volví a encontrar con Celeste, la mas simpática de las recepcionistas que he conocido, y con un grupo de viajeros, provenientes de la costera ciudad de Mar de Ajo, los cuales estaban en medio de un épico viaje de varios meses, con Perú como destino final.

Volcán Llullaillaco - Imagen de fr.wikipedia.org

Volcán Llullaillaco – Imagen de fr.wikipedia.org

Mi pequeño descubrimiento: Los niños de Llullaillaco

Sucedió en medio de un asado compartido en dicha compañía, en donde uno de ellos mencionó que existía en Salta un grupo de 3 niños, que eran considerados como “las momias mejor conservadas del mundo”, cuya historia se remontaba hasta el Imperio Incaico, mas de 500 años en el pasado.

En ese momento pensé que si una atracción termina con la palabra “del mundo”, cualquier persona que se jacte de ser un viajero, debe conocerla, sea como sea.

A las “momias” a las que hacia referencia mi nuevo amigo eran “Los niños de Llullaillaco”. Un grupo de 3 momias, niños que vivieron durante el Imperio Incaico, y fueron sacrificados por estos como ofrenda a la montaña y sus Dioses. A los mismos se los conocía como “Huacas” que en Quechua significa “Mensajeros de los Dioses”. Del grupo de 3, se desprende “el niño” de unos 7 años de edad, “la doncella” sacrificada a sus 15 años y la “niña del rayo”, con solo 6 años, conocida de esta manera ya que algún momento la descarga de un rayo penetró más de un metro en la tierra y la alcanzó, dañando parte de su cuerpo y su vestimenta. Se sabe que todos ellos pertenecían a la Élite del Imperio, y que fueron elegidos por su belleza y contextura corporal. Hay que tener en cuenta que en la preparación de los niños, se encontraban sacerdotes y familiares de ellos, acompañándolos. Se descubrió que a los tres se les dio un bebida alcohólica para adormecerlos, y depositarlos en sus respectivas cámaras, enterrándolos mientras aún estaban con vida, es por ello que se los observa en una pose “como si estuvieran durmiendo”.

El Niño - Imagen de es.wikipedia.org

El Niño – Imagen de es.wikipedia.org

La Doncella - Imagen de es.wikipedia.org

La Doncella – Imagen de es.wikipedia.org

El Volcán de Llullaillaco, que significa “Agua que engaña, o agua falsa” esta ubicado en el limite entre Argentina y Chile en la provincia de Salta, y estas cámaras mortuorias son actualmente las que a mayor altura se encontraron en el mundo entero (6730 msnm).

 Las investigaciones sostienen que el sacrificio de los niños se produjo en el marco de la ceremonia llamada Capac Cocha o Capac Hucha, durante un verano entre 1480, fecha de expansión del imperio incaico al noroeste argentino, y 1532, fecha en que el imperio cayó bajo dominio español.

Desde un punto de vista etimológico, «hucha» significa deber, deuda, obligación, cuyo incumplimiento cobra el sentido de «falta». De ésta manera, en palabras de Gerald Taylor, “el Capac Hucha corresponde a la realización de una obligación ritual de máxima importancia y esplendor”.

Ajuar - Imagen de es.wikipedia.org

Ajuar – Imagen de es.wikipedia.org

La muestra se encuentra en el Museo de Arqueología de Alta Montaña o más conocido como MAAM, ubicado en la plaza 9 de julio, la principal en la ciudad de Salta. El costo de la entrada difiere entre residentes salteños, residentes argentinos y extranjeros. Para los Salteños el precio es de 10 pesos y para el resto de los argentinos el valor es de 30 pesos. A parte de la exhibición de los niños, solamente uno a la vez ya que van rotando cada 6 meses para poder preservarlos mejor, se encuentran aquellos elementos con los que fueron enterrados (que, al igual que pasaba con los egipcios, les serviría en su vida en el otro mundo), y nos muestran un poco la vida de estos antepasados que vivieron en nuestras tierras, su forma de vida y la manera que adoraban y veneraban a sus dioses, muchas veces relacionados con el poder de la naturaleza, a la cual ellos respetaban mucho.

Existe muchas criticas y controversias sobre el hallazgo y posterior traslados de los niños, algunas sobre el deterioro fuera de sus tumbas, y otras sobre hacia donde va dirigido el dinero que se abona a la entrada, reclamo de parte de los pueblos originarios hacia la ciudad de Salta. Lo cierto es que es algo muy interesante para ver y comprender un poco más a un imperio que desapareció de la noche a la mañana, y que supieron colonizar y dominar tierras en Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y la Argentina.

Comments

  1. Es verdaderamente muy interesante la historia de estos tres pequeñitos, aunque de alguna manera tenía noción de su existencia, ver esas imágenes me dejó perpleja. Felicitaciones una vez más por tu gran aporte a la difusión de cultura e historia que tanto bien nos hace
    al alma!!! Silvia Perez

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