Christchurch: Causas y Consecuencias o En Transición

Este post tiene cercana relación con el que escribí una semana atrás, sobre mi primer mes en Nueva Zelanda, y lo difícil que es a veces acostumbrarse a vivir en un nuevo país. Quería agradecerles a todos los que me dejaron palabras de aliento y consejos para continuar por este camino.

¿Cómo puede un evento catastrófico a más de 10000 kilómetros de distancia convertirse en parte de tu destino? Pues vayan calentando el agua, prepárense el cafesito, comenzaré esta historia remontándome casi 4 años en el pasado.
Causas y Consecuencias
Christchurch. 21 de febrero de 2011.

Christchurch era -por aquellos tiempos- una ciudad más, otro punto perdido en el mapa de un minúsculo país que parecía, escondido en los límites del mapamundi, pasar desapercibido. El clima que se vivía era festivo. ¿Quién podría quitarles la algarabía cuando la ciudad se preparaba para ser una de las sedes del deporte número uno del continente? El campeonato mundial de rugby estaba a la vuelta de la esquina. Pocos se imaginaban que el destino barajaría una de esas manos negras que nadie quiere recibir. Horas más tarde, el 22 de febrero, Christchurch sería víctima de uno de los peores temblores de su historia. Una tragedia que modificaría por siempre el espíritu de la mayor urbe de la isla sur.

Poca sería la importancia que le daría a ese suceso en aquel entonces. ¿No era acaso una más de las tantas tragedias que los noticieros pasan a diario? El tiempo probaría que estaba equivocado.

Auckland. 16 de Septiembre de 2014.

¿Para dónde arrancamos? Esa era la pregunta que nos hacíamos una y otra vez. Hacía una semana que estábamos en Auckland y el dinero en nuestros bolsillos desaparecía con inusual ligereza. ¿A dónde nos llevará el viento? Tauranga, a solo 2 horas de viaje, era la primera carta en nuestro mazo. Días más tarde un desalentador mensaje de texto nos confirmaba lo esperado: la temporada allí había llegado a su fin, el destino tendría que ser otro. Afortunadamente, otro mensaje traería la respuesta: “En Christchurch hay trabajo en construcción hasta el 2020 por lo menos”.

¿Qué hubiera pasado? ¿Dónde estaría hoy si aquel -lejano e irrelevante- terremoto no hubiera ocurrido? Causas y consecuencias por la cuales hoy me encuentro en este punto perdido al borde del atlas.

En Transición
Conos aquí, conos allá, conos everywhere!!!!!

Conos aquí, conos allá, conos everywhere!!!!!

Trabajando, dirigiendo el tránsito

Trabajando, dirigiendo el tránsito

Nunca mejor definida por una amiga como la ciudad de los conos naranjas (según el mito hay más conos que mujeres) y la onda flúor, en Christchurch aún son visibles las heridas provocadas por la catástrofe. Calles cortadas, obreros en la calle, en los autos, en los supermercados, obreros por doquier, mientras algunos edificios se caen, otros se levantan, la ciudad parece querer despertarse de su letargo aunque lo hace a su ritmo. Aún así, la moral y el espíritu de su gente, esas grietas invisibles, parecen sanar con mayor rapidez.

Colores

Colores

Más Colores

Más Colores

Cono de McDonalds?

Cono de McDonalds?

Construido con conteiners el Re:Start es la respuesta a un nuevo comienzo de Christchurch

Construido con conteiners el Re:Start es la respuesta a un nuevo comienzo de Christchurch

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Muchos pensarán que la casualidad fue la que me trajo aquí, yo prefiero pensar que fue el destino. Pueden llamarme loco, demente o chiflado pero parte de mi cree que este proceso de transformación que sufre Christchurch se asemeja mucho a lo que pasa dentro mío. Cada día que paso en Nueva Zelanda siento como por momentos sucumbo al igual que sus edificios, mientras que en otros me levanto, fuerte, convencido, aferrándome con todas mis fuerzas a mis sueños.

Quizás estoy aquí por una razón. De a poco me convenzo que ningún objetivo es fácil, ninguna meta sencilla, mucho menos si se trata de algo que añoramos con todo nuestro corazón. Hay que luchar, hay que ir contra la corriente, hay que tener un motivo para levantarse cada mañana, hay que encontrar esa fuerza para ir tras eso que deseamos. ¿Por qué creo que estoy acá? Para aprender, pues si hay algo aprendí en estos días es que no importa cuanto veces me caiga, cuantos temblores sacudan mi mundo, cuantos edificios se desplomen, mientras me mantenga en el camino a mis sueños, siempre tendré la fuerza para volver a levantarme.

“Lo que no te mata, te hace más fuerte”