Cambio de planes: El No Carnaval del Tilcara

Salimos de Tucumán con una idea fija. El Carnaval es, sin dudas, una de las fiestas más alegres y populares del norte argentino.  Los primeros días de marzo, se desentierra al Diablo, quien nos acompaña durante una semana, en un sin fin de festejos en donde todos los excesos están permitidos. Es el momento de liberarse, de dejar los prejuicios y acusaciones de lado. Tilcara, en la provincia de Jujuy, es uno de los lugares en donde, esta festividad en especial, toma una dimensión mayúscula. Antes de partir, muchos nos habían hablado, no solo del significado del carnaval en sí, sino todo lo que acarreaba. Comparsas, bombos y platillos, grupos musicales, coplas alegres a toda hora, disfraces, vino con jugo de cortesía, barro, espuma, harina, enchastre por demás, prometía ser, por sobre toda las cosas, 48 horas inolvidables.

Muchos de nuestros amigos, que ya se encontraban en destino, nos habían comentado que el acceso a la ciudad estaba por demás difícil, por lo tanto, decidimos salir, junto a mi amigo Matías, en la madrugada del lunes. Llegamos al hostel, después de 24 horas sin dormir.  Fusilado nos sentamos en la cocina a desayunar, y poco a poco, los huéspedes comenzaron a levantarse. Resabios de pintura y harina, aún visibles, en el pelo y la cara les recordaban, como heridas de guerra, que todavía estaban en carnaval, y que este, no los dejaría escapar fácilmente. Nuestra experiencia sería diferente.

Mural en el Hostel donde nos hospedamos - Yellow Submarine Norteño

Mural en el Hostel donde nos hospedamos – Yellow Submarine Norteño

"Las despedidas son esos dolores dulces"

“Las despedidas son esos dolores dulces”

Los Hermanos, de mi chancho Tilcarense, tomando sol por la mañana

Los Hermanos, de mi chancho Tilcarense, tomando sol por la mañana

Recuerdo que en ese momento, mientras desayunaba, agarré mi libro de viajes y escribí “Amo la vida de hostel, podría vivir en uno de ellos”. Me encanta esa interacción continua con personas que, en su mayoría, persiguen mi mismo sueño. Personas que están dispuesta a dejar los prejuicios, y temores de lado, compartiendo la habitación con extraños. Gente que no busca un baño impecable, una cama mullida, un acceso a internet de 10mb o un desayuno abundante, sino que busca un lugar en donde compartir sus experiencias, sus historias y su forma de pensar, rodeado de desconocidos. El hostel fue, a mi parecer, el culpable que del carnaval, solo hayamos escuchado la música a lo lejos.

Y fue así que decidimos cambiar todos nuestros planes. Cambiamos a los Tekis por el reggae de Bob Marley y los Cafres. El vino rebajado, por el Fernet. Cambiamos tardes de resacas, por atardeceres soñados. Bombos y platillos por siestas en hamacas paraguayas. Cada mañana, admiramos el baño soleado en las montañas, en vez de durmiendo, intentando recuperarnos de la noche anterior. Cambiamos el canto de los borrachos, por una sinfónica de pájaros. En vez de llenarnos de barro y harina, nos enchastramos con  historias de viajes que los habitantes del hostel nos contaban. La uruguaya, a la cual despidieron de su codiciado trabajo en el diario El País, solo por tomarse 5 días extras en sus vacaciones, y que gracias a la indemnización, tenía pensado recorrer toda América, la correntina que vivía en Buenos Aires, cuyo sueño siempre había sido trabajar con sus dos profesores de actuación, y ahora que lo había logrado, sentía miedo de no estar a la altura, los 3 norteamericanos que estaban estudiando español en Salta, y que deseaban quedarse a vivir en Argentina antes que volver a Estados Unidos, y el chico que había salido con otros 3 amigos desde Mar del Plata, y que había sufrido el mismo hechizo que nosotros. Abandonó a sus compañeros y hacia ya dos semanas que Tilcara lo había hecho prisionero.

La Inmensidad de los alrededor de Tilcara

La Inmensidad de los alrededor de Tilcara

Postales por la mañana

Postales por la mañana

Atardeceres Soñados

Atardeceres Soñados

Relax de Carnaval

Relax de Carnaval

También nos animamos a explorar y descubrir nuevos lugares. Volví a ir a la Garganta del Diablo, buscando, sin éxito, al responsable de tanto alboroto, visité la Laguna de Yala, un lugar soñado ubicado a poco kilómetros de la capital Jujeña, y terminé mi escapada sumergido en las aguas termales de las Termas de Reyes. Volví a llenar de combustible mi tanque viajero, y creo, tendrá que bastar hasta mi futuro viaje a Nueva Zelanda.

La Laguna de Yala

La Laguna de Yala

Garganta del Diablo

Garganta del Diablo

Muchas veces nuestro plan no sale exactamente como lo pensamos, y ahí se encuentra lo lindo de viajar. Sorprenderse a uno mismo. El poder improvisar y hacer lo que realmente queremos, sin que se nos acuse, sin obligaciones, sin ataduras. Sin esa mirada enjuiciadora que pone en tela de juicio si lo que hacemos es correcto o no. Viajando tenemos ese tesoro que es la libertad de acción, libertad de poder elegir, algo que muchas personas creen tener, pero que solo unas pocas realmente lo experimentan.

Para aquellos que piensen pasar por Tilcara alguna vez en su vida, les recomiendo que no se pierdan de este hechizo que genera el Hostel Casa Los Molles. No tendrá los mejores baños y ni las mejores camas, pero la vibra de ese lugar, es inigualable.

Submarino Amarillo

Submarino Amarillo

La Mascota de los Molles - Carioca

La Mascota de los Molles – Carioca

Yo también me quedo con mi vida mil estrellas

Yo también me quedo con mi vida mil estrellas

Casa Los Molles

Casa Los Molles

 

Comments

  1. Holaaaaaaa Favio. cada día que pasa me gustan mas tus escritossssss, hermosa tu experiencia en Tilcara…

  2. Un placer formar parte de esta historia, tu historia!!! Saludos! La uruguaya!!!!

    1. Author

      Daiiii!!! Que lindo saber de vos … me alegra que te haya llegado mi relato de esos días en Tilcara!!! Hermosos días la verdad!!

      Un abrazo grande!!! cuidate mucho y a seguir disfrutando la ruta!! 😀

      Beso

      Favio

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