Aprender a ser Viajero: El Bautismo

El viajero, como el camino, se hace al andar. Uno no nace viajero, tampoco se estudia en la secundaria, y mucho menos, existe una carrera con ese nombre en la universidad (Imagínense, “Primer año: “Como ser Viajero I”, “Como leer un mapa”, “Armando y desarmando una valija”, “Economía Viajera I” y “Como evitar que te estafen I”), creo que solo algunos locos, y privilegiados, podrían inscribirse). Pero en el mundo real, solo hay un modo de lograrlo, y ese modo es viajando. No importa cuantos blogs hayamos leído, cuantas guías, cuantos consejos nos hayan dado, el verdadero placer, y enseñanza, del viajar, está allí afuera esperando a que juntemos el coraje suficiente para atrevernos.

Muchas veces he citado mi primer viaje por Europa, allá por enero del 2010, pero nunca he hablado de él específicamente. Mi iniciación como viajero, mi bautismo, ese primer paso que cambiaría mi vida para siempre. Vivir viajando por el mundo, ¿qué era eso? Una locura, algo imposible, se me ocurría. Poco sabía lo que me esperaba. ¿Por qué decidí irme solo? Tampoco lo sé. Sentí que era el momento de lanzarme. De conocer una nueva forma de vivir, y empaparme en ella lo más rápido posible. Quería viajar a mi manera, si existía “esa manera” por aquellos tiempos.

Me sentía tranquilo, cómodo. Ya había viajado lejos antes. Obviamente no sabía que, para ese entonces, estaría descubriendo un nuevo desafío, uno que persigo hasta hoy, mientras escribo estas palabras. Amo esa locura de ir tras esos sueños inalcanzables, esos que al principio parecen imposibles, lejanos, y cuando realmente nos comprometemos, se vuelven inevitables.

Aquel sueño que parecía inalcanzable, se cumplió

Aquel sueño que parecía inalcanzable, se cumplió

¿Por qué Europa, y no América, o Asia? Bueno, podría decirles sencillamente que porque amo la Historia, y aunque el viejo continente está plagado de ella, la respuesta no estaría completa. Uno cuando empieza un nuevo juego, no quiere que el primer nivel sea imposible, nos frustraría rápidamente, lo dejaríamos a un lado y jugaríamos a otro. Quería ir aprendiendo a medida que avanzaba, quería descubrir nuevos trucos, nuevas maneras de obtener el mismo resultado, y quizás hasta mejorarlo. Europa, en mi cabeza prejuiciosa, sonaba como un buen lugar como para comenzar este camino, y no estaba equivocado.

París fue el punto de partida. Mi primer día de escuela. Allí, esperando el colectivo que me llevará al centro, aprendí lo que es sentirse solo. Una sensación que jamás había sentido con tanta intensidad. Me sentí vacío. ¿Qué estaba haciendo ahí? Mi familia, mis amigos, el mundo que conocía, se encontraba a más de 10.000 km de distancia. Por suerte solo duró unas horas, y todos los que se aventuran a algo así, seguramente pasarán por lo mismo. Recuerdo, esa primera noche, conocí a dos brasileros en el hostel, estaban solo de paso, un vuelvo hacia la India los esperaba al día siguiente. “Que locura” pensé, la India, ¿por qué querrán ir para allá? Años más tarde me daría cuenta del porque, y emprendería un largo trayecto para conocerla también.

En Londres aprendí a hacerle caso a mi instinto, a dejarme llevar por lo que mi voz interior me decía. Empecé a romper esos moldes con los cuales había nacido. Y pude corroborar, después de encontrarme por la calle con dos chicas con las que había hablado en el hostel en París días atrás, que, efectivamente, el “mundo es un pañuelo”.

En Bruselas, y Brujas, aprendí que no importa cuan chico, o cuan mal te hablen de un destino, siempre vale la pena descubrirlo por uno mismo.

Aprendí que una estatua que hace pis, es la más famosa de Bruselas

Aprendí que una estatua que hace pis, es la más famosa de Bruselas

Y que su "Torre Eiffel" es un ATOMO GIGANTE, Mmmmm no hay comparación

Y que su “Torre Eiffel” es un ATOMO GIGANTE, Mmmmm no hay comparación

En Ámsterdam aprendí que, en lo viajes, podemos hacernos “mejores amigos” en una noche. Que pocas veces escapamos de nuestro país para evitar a nuestros compatriotas, y en ocasiones nos ponemos más felices de encontrarnos a uno en Europa, que viendo un monumento histórico con el que soñamos toda la vida.

Aprendí a usar una maquina para lavar. Este fue mi primer intento, mi cara lo dice todo

Aprendí a usar una maquina para lavar. Este fue mi primer intento, mi cara lo dice todo

En Berlín aprendí a romper con las etiquetas. Charlando con un alemán, me preguntó “¿Y ustedes, los argentinos, como creen que somos acá en Alemania? Mi respuesta fue “Todos organizados, así estructurados, rígidos” Pocas personas, en el bar donde nos encontrábamos, no escucharon su carcajada. “Y de los argentinos ¿qué pensás?” le pregunté, “Que están todos bailando Tango en la calle”. Lamentablemente tuve que romper aquel mito.

Tanto en Praga, como en Viena y Budapest, aprendí otra historia totalmente desconocida por mi. Una que permaneció oculta por casi 45 años, detrás de la cortina de hierro. También aprendí lo que es una buena cerveza, incomparable con las “cosas” que nos hacen creer que tomamos acá.

Florencia tuvo un impacto artístico en mí. Comencé a ver el arte de otra manera, con otros ojos. Jamás me había detenido por más de 2 minutos delante de una pintura, y “El Nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli rompió ese récord. Tanta belleza artística, en la cuna de Renacimiento de la Humanidad, fue una experiencia reveladora.

La Obra Maestra de Botticelli - Imagen de es.wikimedia.org

La Obra Maestra de Botticelli – Imagen de es.wikimedia.org

Roma fue mi graduación. Allí aprendí que improvisar a veces nos puede llevar a descubrir tesoros con los que nunca antes habíamos soñado conocer.  Allí también aprendí que alcanzar un sueño puede sacarte lágrimas de alegría.

Coliseo, me sacaste unas buenas lágrimas vos

Coliseo, me sacaste unas buenas lágrimas vos

Viajando aprendí que no solo es importante el lugar que visitas, sino también las personas con las que te encuentras en esos lugares, aprendí que si me propongo algo, por más difícil que pueda parecer, puedo hacerlo, aprendí a creer en mi mismo, aprendí lo que es ser completamente libre, y lo más importante de todo, aprendí a vivir conmigo mismo, algo que seguramente no habría podido lograr, si no viajaba solo. Viajar me dio las herramientas, no para saber hacer bien un trabajo, sino para saber vivir bien la vida.

Aun así, por suerte, me falta tanto todavía por aprender, tanto por incorporar. Ojalá nunca llegue ese momento. ¿Cuál sería el punto, si ya no me asombra nada, si ya lo he visto todo, de seguir viajando? Brindo porque aún soy un inexperto, brindo por lo que vendrá, y brindo porque el mundo tiene tanto para dar que dudo que alguna vez deje de sorprenderme.

PD: Para aquellos que le gusten los dibujos de viajes, les quiero dejar la página desde la cual saque la foto de portada de este posteo. Se llama vamosdibujandoelcamino.com y tanto Marcelilla, como Leandro, los llevaran de viaje a travéz de sus hermosos dibujos.

Viajar, eso es lo que me hace feliz

Viajar, eso es lo que me hace feliz

Comments

  1. Hola! Mi primer “gran viaje” también fue a Europa pero no sola y fue un “wow” gigante. Desde ahí no dejé de querer viajar por todo el mundo y en eso ando, un poco a la vez. Saludos!

  2. muy bueno!! comparto tu felicidad viajar es lo más!!

  3. Muy bueno y alentador para los que como yo estamos planificando nuestro primer gran viaje solos!!
    Gracias!!

  4. Lindas palabras! Me sentí muy identificada.
    Siempre me gusta la buena onda q transmite tu blog 🙂

  5. Hola!! quiero empezar a viajar y me gustaria empezar por Europa pero sinceramente como se empieza a organizar este primer gran viaje sola? gracias! me encanto tu blog y me dan mas ganas de viajar!!

    1. Author

      Gracias Damaris!!!! Hay que animarse, ir averiguando de a poquito y finalmente dar el gran primer paso que es lo más difícil!!!!! Un abrazo fuerte!!! Mucha suerte

      Favio

  6. Wow.. me fascina tu blog!! El año pasado yo me bautice como viajera… me fui a conocer una parte de la inmensidad que es el viejo continente. Me fascinoooo y ya estamos planeando nuestro siguiente viaje!!!
    Me encanta las cosquillitas que recorren por todo mi cuerpo el pensar que estaré y conocere otra cultura más y lugares maravillosos.

  7. Hace un año que quiero irme sola de viaje por un largo tiempo a Nueva Zelanda y cada vez que leo tu blog me dan más ganas. Creo que haberlo encontrado es una señal.Gracias por tus posts, son muy alentadores !!

    1. Author

      Gracias Pili!!!!! Si te los seguís encontrando por algo será!!!! 😀 Veniteeeeeeeeeeeeee

      Suerte

      Favio

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